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Material compilado y revisado por la educadora argentina Nidia Cobiella (NidiaCobiella@RedArgentina.com)
LOS
FURNÁRIDOS ASPECTO Y ALIMENTACIÓN
Es un ave simpática, que no teme a las cercanías del hombre. Siempre anda en pareja y se instala lo mismo en un poste telefónico que en la cornisa de una casa. Sus vuelos son,
generalmente alrededor del nido, para buscar materiales para su
construcción o alimento para los pichones, nunca se aleja, en el
suelo anda a los saltitos. Mide entre diecisiete y veintidós centímetros de largo y pesa unos setenta y cinco gramos. Sus alas son cortas y redondeadas; tiene cola larga y pico en general más largo que la cabeza; presentan un comportamiento nervioso y ligero. Su color
es pardo, con cuello rojizo, garganta blanca, pecho pardo
claro, vientre blancuzco y cola rojiza. Son
grandes insectívoros, buscan
su alimento en la tierra, entre las hojas o en los campos arados.
Comen sobre todo insectos: mariposas y larvas de mariposas,
hormigas, arañas, gusanos, langostas, escarabajos, de esta manera
colaboran con el agricultor, ya que eliminan los insectos
perjudiciales para las plantas y añaden a este régimen: semillas, bayas
y, a veces, brotes vegetales muy tiernos. Edifican su nido en
tierra o en la proximidad del suelo, entre los arbustos o en
postes de alambrados. CONSTRUCCIÓN DEL NIDO
La
denominación de hornero (o albañil) se debe a que -durante la estación
lluviosa- construye un nido voluminoso en forma de horno, con una
abertura lateral. Comienza a construir el nido en el otoño, emplea para ello barro y paja, que transporta en el pico, en esta tarea colabora la pareja y trabajan sin descanso durante todo el día, hasta terminar, y demuestran su alegría con chillidos y cantos. Como
construye el nido con barro, el trabajo se inicia después de la
época de lluvias. Primero amasan el material en los alrededores.
Luego construyen la base y deciden la orientación del nido. Cuando
el basamento está listo comienzan a levantar la pared en semicírculo.
Por fin queda cerrada la bóveda, con una puerta en forma de ojiva
en uno de sus lados. Por
último los horneros cierran esa ojiva en espiral, hacia adentro
del nido, y de ese modo queda formada una cámara interior, que
será el verdadero nido y que la pareja tapizará con plumas y
hojitas. Alisan las
paredes interiores con el pico o con ayuda de una pajita cuando el
barro aún está fresco. En
ocasiones, en casos de sequía por ejemplo, los horneros abandonan
su nido sin terminar. El nido se usa una única vez. Cuando los
pichones lo abandonan también lo abandonan sus padres: construirán
una nueva casa para la próxima nidada. Cuando
uno de estos nidos resulta abandonado por sus legítimos
propietarios, existen otros, por ejemplo, las golondrinas, los
jilgueros, los gorriones, los ratones y
los caburés, a
quienes no les importa, en absoluto, ocupar este nido elaborado
por otros. LA FAMILIA El hornero tiene una única compañera en toda su vida. Al finalizar el invierno la pareja construye el nido. En primavera entre los meses de octubre y noviembre, la hembra pone cuatro huevos en la cámara interior de la casa. La incubación que dura unos quince días, está a cargo de ambos padres: mientras uno busca comida el otro mantiene calor de los huevos. Cuando el primero regresa le avisa con su canto al que está adentro y éste sale entonces a buscar su comida mientras el que acaba de regresar lo reemplaza en el nido. En la época de reproducción, el macho pasea sobre el suelo barroso, en pose airada, con la cabeza hacia atrás y el pecho hacia delante para impresionar a la hembra. Y persigue con gritos y picotazos si aparece un intruso hasta alcanzar el limite de su territorio, donde a su vez lo atacan otros horneros que lo sienten como invasor. Estas expulsiones mutuas se repiten varias veces. Los pichones nacen sin plumas y con los ojos cerrados; son indefensos y permanecen entre dos y tres meses bajo la protección de los padres quienes les buscan alimento, les enseñan a volar y vigilan sus primeras salidas el mundo exterior. Cuando ya están en condiciones de vivir independientemente los hijos abandonan el nido de los padres, pero por lo general se quedan en los alrededores del lugar donde nacieron. OTRAS
CARACTERÍSTICAS El macho y la hembra cantan a dúo emitiendo agudos trinos que pueden oírse todo el año. El
más conocido hornero de la pampa argentina es el hornero rojizo. Entre otras variedades de la zona sudamericana, se hallan el
hornero albañil de Bolivia, Perú y Brasil, y el hornero de
copete, una especie propia de Paraguay y Argentina que anida cerca
de los arroyos y pantanos. El criollo consideró siempre de buen augurio que este pajarito anidara sobre el esquinero de su rancho. Cuando hace su casa en los árboles cerca de la casa, es de excelente augurio para el agricultor, pues la tierra dará abundantes frutos, según creencias populares. Estos pájaros son útiles a la agricultura, pues se alimenta de insectos perjudiciales para los cultivos. Posee numerosos depredadores, entre ellos, los lagartos, culebras, aves rapaces, comadrejas, zorros. Lo llaman el ave de la Patria. DICEN QUE... En el año 1928, un prestigioso diario de la Capital Federal hizo una encuesta entre los niños de las escuelas primarias sobre cuál debería ser considerada, por sus propiedades, por sus características, el "Ave de la Patria". Y que la encuesta tuvo gran éxito. Más de treinta y nueve mil respuestas llegaron a la dirección del diario. Salió primero el hornero, con 10.725 votos; segundo el cóndor, con 5.803; tercero, el tero, con 4.002; cuarto el ñandú, 3.327; quinto el chajá, con 2.724; sexto el chingolo, con 2.622, etc. Una de las niñas contestó en los siguientes términos: "Señor, yo creo que el hornero merece el título de "Ave de la Patria" porque habita en la mayor parte de nuestro inmenso país y posee más cualidades juntas que cualquier otro pájaro.
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