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Material compilado y revisado por la educadora argentina Nidia Cobiella (NidiaCobiella@RedArgentina.com) Calandrias (de "Zoología Lírica" de Juan Burghi) Bajo un cielo azul perfecto, la mañana se eleva y mira complacida al campo que, a su vez, la contempla deslumbrado con los ojos chispeantes del rocío y una gracia tierna de niño que entre lágrimas sonríe . . . El sol dice su oro más fino, y ese oro lo toman las aves para sus canciones. Los horneros, con el tableteo estrepitoso de su canto, lo dividen en fragmentos que los mixtos desmenuzan y los dorados refinan, hasta que, al fin, las calandrias lo convierten en melodías inimitables. Pero como las calandrias están en celo, esas melodías las acompasan con revuelos, embriagándose de azul en el espacio . . . Suben rectas y, en la altura, se desvanecen y caen sobre sí mismas, para volver a elevarse y describir curvas caprichosas y piruetas increíbles, llenas de gracia y contento. Como en un sueño deleitoso, subrayan cada arpegio con un giro inspirado en la cadencia de las notas, y cada giro con una frase ajustada al ritmo de las alas. Ese lirismo voluptuoso que, por instantes, raya en el delirio, acerca los horizontes y, dentro del ámbito colmado por su exaltación armoniosa, el paisaje, con la respiración contenida, escucha en éxtasis . . . Y prosiguen gozosas hasta alcanzar un punto en que, no ya el canto sino el vuelo es musical . .. Es un rito extraño y bello, que expresa gloriosamente la alegría de la vida y el amor, y que anticipa la dulzura del nido y la dicha del polluelo . . . Así, hasta que llega el mediodía, que ahora ha llegado ya y está suspenso, inmóvil, rígido, pareciendo colgar del cenit... El campo queda solo y desnudo bajo el sol quemante. La tela del silencio se espesa cálida, tensa y lo paraliza todo, hasta el aire... Y esa soledad y ese silencio, lo aprovechan las distancias para comunicarse en secreto...
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