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Material compilado y revisado por la educadora argentina Nidia Cobiella (NidiaCobiella@RedArgentina.com) EL LORO Los Psitácidos Loro es el nombre común que se aplica a unas 340 especies de aves de brillante colorido que incluye entre otros a cacatúas, loritos, agapornis, guacamayos y periquitos. También
se les conoce con el nombre de papagayos. Es un grupo Pico Los loros tienen el pico curvo, fuerte y en forma de gancho. Lo saben usar para sostenerse al trepar. Las alas suelen ser cortas, redondeadas, pero la cola llega a ser bastante larga. Son aves domesticables, cariñosos y muy buenos vigilantes de la casa. Las patas Los dedos de las patas presentan una disposición cigodáctila, es decir, dos dirigidos hacia adelante y dos hacia atrás. Caminan torpemente sobre el suelo, pero son trepadores excelentes y emplean a menudo el pico a modo de garfio para desplazarse entre las ramas. Alimentación Se alimentan de semillas de girasol, manzanas, duraznos, pan con leche, etc. Hábitat Se encuentran en las selvas y bosques donde el clima es cálido. Forman grupos numerosos. Eligen un gran árbol y allí se reúnen. Nidos La
mayor parte de los loros anidan en agujeros de los
árboles, pero algunas especies utilizan termiteros,
grietas en la roca o túneles que construyen en
terraplenes. La
cotorrita o cotorra gris argentina, también llamada
cotorra monje, construye un gran nido formado por palos en
las copas de los árboles, como en las palmeras protegidas
de Entre Ríos. La mayoría de las especies crían por parejas, con algunas excepciones, como la ya mencionada cotorra gris argentina, que nidifica en nidos comunales. Las hembras de los loros suelen poner entre dos y cinco huevos y los polluelos nacen muy poco desarrollados, completamente desnudos y ciegos. Características El loro imita el habla humana, gracias a la forma de su lengua carnosa. A diferencia de otros pájaros, la lengua del loro es redonda, carnosa y muy movediza. La utilizan con gran habilidad para extraer las semillas y granos, su principal fuente de alimentación, además de hojas y frutas. En el grupo de los loritos, la lengua es más larga y termina en unas cerdas a modo de cepillo, gracias a las cuales liban el néctar y polen de las flores. El loro es un gran imitador, pero... no entiende lo que dice. Y tiene buena memoria. Sabe qué sonidos tiene que imitar cuando tiene hambre o cuando llega alguien. Pero él no entiende ni sabe el significado de lo que imita. La capacidad de muchos loros para imitar la voz humana y otros sonidos es uno de los motivos de su popularidad como mascotas. El mejor imitador es el papagayo o loro gris africano, un ave de unos 30 cm de longitud, con el plumaje gris, excepto la cola, que es roja. Estudios realizados con esta especie han demostrado que puede ser tan inteligente como los delfines y los primates. Distribución de la especie La zona
de distribución de los loros se extiende por todas las
regiones tropicales del mundo y algunas especies llegan a
las zonas templadas de los hemisferios norte y sur. Las
áreas de mayor diversidad son la cuenca del Amazonas,
Australia, Nueva Guinea y las islas adyacentes. En África
y el interior de Asia viven relativamente pocas especies. Preservación y Reservas La
demanda del comercio de aves de jaula y la pérdida de hábitat
son las causas principales de que muchas especies de loros
estén consideradas como especies amenazadas. En la mayoría de los países la captura, exportación e importación de loros está estrictamente regulada, pero cada año miles de aves son enviadas a Europa y Norteamérica, tanto legal como ilegalmente, y muchas de ellas ni siquiera sobreviven al viaje. Una
de las posibles soluciones a este problema sería la
comercialización exclusiva de aquellas especies que han
sido criadas en cautividad. Hay especies escapadas de la cautividad que terminan por asilvestrarse en los países receptores. Este es el caso de la cotorra de Kramer, ave originaria de Asia y África, de color verde esmeralda, con cola muy larga y pico rojo vivo. Se encuentra localmente en algunos países de Europa, entre ellos España. En
los laberínticos pasajes del Parque de los Loros, en Puerto de
la Cruz, al norte de las islas Canarias, en Tenerife, se
encuentra un paradisíaco lugar cuyas tierras descienden hacia
el océano Atlántico, y entre la espesa vegetación tropical
del parque, viven protegidos más de tres mil hermosos
ejemplares de papagayos, pericos y cacatúas. Los visitantes encuentran el mayor atractivo del parque entre la espesa vegetación tropical: Ahí viven protegidos más de 3.000 hermosos ejemplares de papagayos, pericos y cacatúas. Muy
cercana a este reservorio, se encuentra
la reserva de aves que alberga más de 750 pajareras El alemán
Wolfgang kiessling, comenzó a coleccionar loros en los ´70
y con el paso del tiempo se apasionó por conocer la vida
de estas aves de maravilloso plumaje. Su gran
preocupación es evitar que la deforestación y la
caza indiscriminada no sigan diezmando los psitácidos.
Allí, unas 20 personas se dedican a cuidar exclusivamente
a los loros. Dos veces por días los loros desayunan una
mezcla de frutas y vegetales, galletitas y una torta
casera rica en proteínas. Por la tarde reciben semillas
de trigo fresco y nueces. Para Kiessling estas aves tienen un valor incalculable. Los veterinarios de la reserva cuentan con tecnología avanzada para poder cuidar mejor la salud de estos pequeños animales. Cuando un animal pierde su garra, primero lo anestesian y luego proceden a curar su herida. Entre las especies más notables de América Latina se destaca el choroy, exclusivo de Chile que nidifica en los árboles y busca su alimento en el suelo, por lo que pone en peligro los cultivos y es perseguido por los campesinos. Es de color verde brillante, con una mancha roja en el pecho. Entre
las especies de loros que se localizan desde Venezuela y
Ecuador hasta el norte de Argentina están el loro de
cabeza negra, el de los palos, el de cara roja y el de
frente amarilla. Con
una distribución más amplia, desde México hasta
Centroamérica, e incluso hasta Sudamérica, aparecen el
loro real, el guaro, el loro de penacho, el loro choclero
y el de casquete blanco, propio de la costa del golfo de México. El
loro barranquero o tricaque es la especie más meridional,
ya que vive en las regiones andinas y patagónicas de
Chile y Argentina. Se pueden encontrar los pericos, como la especie del litoral pacífico del sureste mexicano, que se extiende hasta Costa Rica, y el llamado perico centroamericano. En
las montañas de hasta 4.000 m de altitud vive el perico
cordillerano o catita serrana, mientras que el perico
enano se ha adaptado a muchos hábitats, desde México
hasta Argentina. Más
espectaculares son los guacamayos (en México guacamayas),
como la verde, que puede vivir en elevaciones de hasta
2.400 m, desde el norte de México hasta el norte de
Argentina; el guacamayo rojo y el ara azul son otras dos
especies muy llamativas de colorido brillante y larga
cola. Las cotorras, de cola más corta, están representadas por especies como el tovi o la cotorra de mentón anaranjado, la cotorra austral del sur de Chile y Tierra del Fuego y la cotorra de Puerto Rico que presenta una raya roja frente a los ojos.
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