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Material compilado y revisado por la educadora argentina Nidia Cobiella (NidiaCobiella@RedArgentina.com) EL TERO El tero -Belonopterus
cayennensis lampronotus-
es un ave de la familia de los Charádridos (con
16 especies en la Argentina), muy común en nuestro país.
Su presencia
es típica en las
proximidades de lagunas o cañadas, al acercarse el
observador a ellas, casi con seguridad lo primero que
notará es a los teros, con su característico Es pequeña, con
patas largas y las alas son del tamaño de su cuerpo, sus
ojos son rojos al igual que su pico. También se suelen hallar en grupos o en parejas en los caminos de tierra, a la vera de los mismos y hasta en las ciudades.
Utiliza la táctica del "falso nido", es decir que deja sigilosamente el nido real, y se coloca en otro sitio a empollar, para desorientar a sus enemigos naturales, en especial al carancho, del que huye rápidamente simulando abandonar el nido. Es muy cuidadoso de sus pichones y realiza vuelos rasantes sobre los que se acercan a ellos. Su
Alimentación Fundamentalmente prevalece en su dieta el contenido animal, los restos vegetales y minerales probablemente son ingeridos junto con la presa, casi todas las presas son insectos (langostas, escarabajos, hormigas) vinculados con la tierra firme, es decir que los caza en sitios relativamente alejados del agua. Su comportamiento de alimentación consiste en cortas carrera de tres o cuatro pasos, luego el ave se detiene y simultáneamente envía el picotazo dirigido hacia delante. Usa también el método del temblor de patas, maniobra con la que logra movilizar a las lombrices que están bajo tierra, y gracias a su fino sentido del tacto ejercido con los dedos consigue localizarlas hunde luego su pico en la tierra y las captura. Conquista de la pareja
A veces se inician luchas entre machos, que continúan
en el aire atacándose con el pico pero no con los
espolones. Luego uno de ellos realiza un despliegue de
atracción hacia la hembra revoloteando a su alrededor con
la cola desplegada e inclinada hacia abajo, estirando la
cabeza lo más alto posible. También seduce el macho a la hembra con despliegues parecidos a vuelos de mariposas.
El nido es un
hoyo apenas escarbado en la tierra, limitado por ramitas
quebradas y unas pocas hierbas secas o tallos de otras
plantas. Nidificación Puede empezar temprano, en el mes de junio cuando la estación es favorable. El clima puede retrasar el comienzo de la estación de cría varios meses. Generalmente, en la época invernal, a partir de junio. La misma pareja puede hacer dos o tres nidadas sucesivas en una temporada. Pues en ocasiones se han hallado pichones en el mes de octubre e incluso en noviembre, también en enero en tierras de pastos cortos y en cercanías de lagunas y charcas temporales.
Ponen cuatro huevos, el período de incubación es
26 días, lo huevos son de color oliva mate con manchas
negras. La
Cría El tero forma pareja y ambos miembros se ocupan del cuidado de la prole, a veces hay dos hembras por cada macho. Durante la incubación son muy celosas y vigilantes, en esta época atacaran con furia a toda presa que se acerque al nido usando distintas tácticas, vuelos en picadas rasantes y gritos. En la época de cría se vuelven agresivos y se agrupan frente a la vista del enemigo para confundirlo e impedir su ataque. Los pichones se valen rápidamente por sus propios medios, aprenden a volar entre los cuarenta y cincuenta días. Por lo general permanece en donde se ha reproducido, el tero de las pampas a lo sumo realiza migraciones locales cuando el ambiente se vuelve inhabitable. En
plena actividad Aún cuando el sol no calienta los teros ya están caminando y picoteando. También es frecuente que durante las horas de mayor calor se sienten con ambas patas replegadas contra el suelo, para el descanso nocturno la postura es de pie con la cabeza bajo el ala. En ocasiones se hallan en bandada de hasta cuarenta individuos, suelen andar en pareja o en grupos de tres o cuatro a los que se los llama cuadrillas. Su
importancia para el Equilibrio Ecológico La depredación que los teros realizan sobre los insectos cumple un papel importante en el control de plagas agrícolas, representa para la agricultura una reserva defensiva de valor inestimable. Su Morfología -
Adultos: cabeza cuello y pecho superior gris
ceniciento a gris azulado. Pico, iris y anillo alrededor
de los ojos rojo. Larga y fina cresta occipital negra, que
se extiende desde la frente hacia abajo. - Jóvenes: babero más pardo. Sin negro en la frente ni anillo rojo alrededor del ojo. -
Pichones: dorso avellana con manchitas negras. Banda negra
cruzando la nuca. Iris castaño. Líneas negras
partidas en los flancos. Partes bajas blancas. Patas color
gris plomo. Fino copete. Pico recto. Espolones agudos en las alas. Tres dedos largos y el cuarto corto, opuesto a los anteriores. Los jóvenes carecen de copetes y espolones alares. Es un animal mediano, de poca altura, de aproximadamente 36 cm de longitud como máximo y tiene patas largas con tres dedos largos adelante y uno corto atrás. Es guardián y muy gritón. Está siempre muy atento a todo lo que sucede a su alrededor y puede percibir ruidos desde muy lejos. Su grito es muy particular: Teru, teru!
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