CANBERRAS DETECTADOS POR LA FLOTA ( Libro": Halcones sobre Malvinas"Cap. Pablo Carballo)
Al Teniente Comandante Mike Brodwater, para confirmarle que su misil no dio en el blanco.
RELATAN: Capitán EDUARDO GARCIA PUEBLA (piloto)-1er. Teniente JORGE SEGAT (Navegador)
El 2 de Abril fue inmensa nuestra sorpresa y alegría. Apenas
recuperados del evento comenzamos entusiasmados nuestras
elucubraciones de combate.
Con el ler. Teniente Marcelo Adolfo SIRI (Navegador) nos
"fabricamos" el vuelo de Canberra hacia la zona de
operaciones con el objeto de comprobar distancias y resultados de
bombas y espoletas en el agua. Esto trajo aparejadas
"cargadas" por parte de varios oficiales; era obvio
nuestro interés por estar a la brevedad en la zona recientemente
recuperada. Realmente era como el irresistible canto de la
sirena.
Así lo hicimos aterrizamos en la Base Aeronaval Trelew y fuimos
recibidos con patriótica algarabía.
Efectuamos varios vuelos en el mar siguiendo distintos patrones
de bombardeo y otras prácticas para ganar experiencia que no
teníamos. Como siempre SIRI dio muestras de sus excelentes
aptitudes como navegador y bombardero aunque comencé a notar que
le aquejaban terribles dolores. Pese a sus esfuerzos por
ocultarlos, en ocasiones se le escapaban conmovedores quejidos
(tenía una enfermedad incurable).
Así esperábamos la hora del combate, pero la flota fue más
lenta que su enfermedad. Iniciadas las operaciones y ocultando
grandes sufrimientos, me pidió que lo llevara de cualquier
manera hasta el avión y lo ayudara a atarse para poder ir al
combate. A lo que no accedí ya que su aptitud física estaba
marcadamente disminuida, el margen de supervivencia era nulo, en
caso de derribo y en el mejor de los casos su estado se
agravaría. Lloró conmigo de impotencia, como el buen soldado
que no puede defender lo suyo. Pocos meses después de finalizada
la contienda, ya en conocimiento pleno de su enfermedad libró su
última batalla con la misma voluntad de aquellos días. Es
imperiosa la mención de estos antecedentes para valorizar la
personalidad de este luchador. Vaya este pequeño homenaje para
la "Lombriz" SIRI y sus hijos, para que siempre sepan
de su valor.
Ante la inminente llegada de la flota constituimos las
tripulaciones estables compatibilizando criterios de eficiencia,
experiencia y afinidad. Durante el conflicto el ler. Teniente
Jorge SEGAT fue mi inseparable navegador. Por momentos nos
sentíamos eufóricos y luego de investigar las capacidades del
enemigo, evadíamos los análisis entregándonos a un campeonato
de dardos, en el que el centro mosca era la imagen de la señora
Thatcher. (Nada que ver con el vudú, solamente era una buena
terapia).
La espera era dura, me recordaba la imagen del padre frente a la
sala de partos. La tensión creciente y el incremento de
secreciones glandulares consecuentes produjo fenómenos
extraños: el más fantástico fue que el "Gordo" CARDO
(la mascota del grupo) adelgazara; otros que en sueños
realizaban maniobras evasivas se rompieron la cabeza contra el
suelo; algunos no dormían; se les caía el cabello y así
variadas alteraciones fuera de lo común.
El olfato nos dijo que esto se iba alargando, por lo que con
SEGAT, SPROVIERO y otros fanáticos nos dedicamos,
metódicamente, de noche y fuera de alerta a hacer gimnasia. Hoy
sé que fue importantísimo su efecto en nuestros posteriores
vuelos nocturnos a "casi ciegas", donde pudimos ver
cosas adivinando. Según los expertos esto fue probable solo por
poseer condiciones psicofísicas muy buenas. Como sello
identificatorio y por mi afición a las pesas me quedó el
apelativo: Musculito
El 26 de Abril se llevó a cabo la difícil e infructuosa misión
de 3 Canberras a las Georgias. Agregando el paulatino avance de
la flota, se multiplicaban en nosotros las ansias de la lucha
justa y también el miedo, por supuesto. No el miedo instintivo
ingobernable, sino el temor lógico al futuro de los hijos sin
padre, a perder el numeral que confía ciegamente en nuestra
pericia o ser combativamente inferior al enemigo, o equivocarse
en las decisiones, o no llegar al blanco, o bombardear propias
tropas, etc. Y por que no, dejar este cuerpo material que malo o
bueno es nuestro y nos acompañó unos cuantos años. Fue posible
vencer el obstáculo porque paulatinamente se nos fueron cayendo
"los velos y nos descubrimos a nosotros mismos. Supimos que
amábamos la tierra de nuestros padres e hijos y que
necesitábamos esencialmente del Principio y Fin de todas las
cosas: Dios. No soy original en los conceptos, pero me
despreocupa el serlo, la historia del hombre es una viva
reiteración. Lo que sí me importa es rescatar algún valor que
nos han prodigado estos jóvenes, fieles exponentes de la
sociedad argentina que con sus pocos años y experiencias son
educadores ejemplares de las cosas trascendentales. Ellos nos
recuerdan que debemos ser el estandarte de la cultura
Greco-Romana pura y no el apéndice putrefacto de la cultura del
"Dios oro"
Los cómodos y descreídos enjuiciarán esas abstracciones como
"quijotadas", "Tonterías",
"utopías", "ideales perimidos", o como
quieran llamarles, pero jamás podrán con ellos.
Cuatro horas del día 10 de Mayo. El Mayor VIVAS, jefe del
Escuadrón, golpeando las puertas de los alojamientos gritó:
- ¡ Atacan Puerto Argentino!
- ¡ Arriba todo el mundo!
No quiero asegurarlo pero creo haber escuchado que alguno salió
con una bota vuelo 2 números más chica y viceversa.
Las dos escuadrillas de alerta se subieron a los aviones quedando
encerrados y atados. A fuerza de ser claro debo decir que la
imposibilidad de mínimos movimientos produce diversas molestias,
en piernas, espalda, cuello, etc., que con el correr de las horas
se hace dolorosa. A. propósito de estos datos que he ilustrado
fue que improvisamos una escuadrilla para relevar a los que
llevaban largas horas en esa condición. Total era por un ratito.
- ¡ error ! a breves minutos de reemplazarlos, llegó la primera
orden fragmentaria que consistía en 2 salidas de 3 aviones con
30 minutos de intervalo.
Salió la primera escuadrilla: "Ruta". Integrada por el
Capitán NOGUEIRA como jefe, Capitán SANCHEZ, Navegador,
Teniente COOKE - Capitán LOZANO deN0 2 y Capitán
RODINO - ler. Teniente DUBROCA de N0 3.
Nuestro blanco eran lanchas y tropas de desembarco al norte de la
isla Soledad. Cumplido el lapso preestablecido decolamos como
guía el Capitán Alberto BAIGORRI con el Mayor RODEIRO, de
numeral 2 el Teniente DE IBAÑEZ con el primer Teniente Mario
GONZALEZ y como numeral 3 quienes relatan. La estructuración de
la Escuadrilla no fue azarosa sino que el guía debe ser el más
experimentado, sucediéndole en aptitudes y comando el N0 3,
que a su vez brinda protección defensivo-evasiva a todo el grupo
(en este caso el N0 1 y 3 éramos jefe de escuadrilla
titulares) y el numeral 2 que va colocado en el medio es el
piloto más "nuevo", que como tal debe ser cuidado.
Ascendimos alrededor de 10.000 metros, para ahorrar combustible
iniciando el descenso próximo a la zona de captación radárica
del enemigo para no ser detectados. Un dato de interés es que el
avión Canberra produce en radar un eco exactamente 3 veces más
grande que un avión tipo Mirage y se percibe desde el doble de
distancia en iguales condiciones. Volábamos casi tocando el agua
el N0 1 dejaba un torbellino de espuma en el aire.
Bruscamente, por el alcance de las ondas de VHF (Radio)
comenzamos a escuchar gritos entrecortados y luego más claros:
- Bien pibe, lo pusiste de traste, lo tumbaste! Otro decía: - ¡
Me eyecto!
Otro: - ¡Me dieron!. No puedo tenerlo. Me voy a la isla!
Este último parecía ser el Capitán NOGUEIRA "Ruta".
Efectivamente lo era, por ¡a poca visibilidad reinante no vieron
hasta estar demasiado cerca, que el desembarco había sido
rechazado y la flota había aproximado a ¡a costa para proteger
el repliegue. Así se encontraron con una pared defensiva entre
ellos y el objetivo. Segundos más tarde vieron notables
destellos que iluminaron 2 fragatas y luego como tomando forma de
la nada, varios misiles de gran porte y color blanco que se
orientaban hacia ellos. Milagrosamente, por haberlos visto salir,
pudieron esquivarlos. Pasando 2 de ellos entre 2 aviones. Se
produjo entonces la ruptura (desprendimiento de los aviones)
defensiva. Evidentemente varias andanadas de misiles salieron a
su búsqueda, de los cuales uno detonó cerca de la puntera del
ala izquierda del guía, volándola como si fuese de papel de
cigarrillo. La proximidad al agua evitó el. impacto directo pero
la pérdida del control producida por la explosión convirtió al
agua, en un virtual enemigo, evitando por centímetros la fatal
colisión. Recuperado el control vio salir a su encuentro una
sección de Harrier (P.A.C.) del portaaviones cosa que
providencialmente lo hizo desistir de aterrizar en Puerto
Argentino y le evitó correr la misma suerte que el Capitán
GARCIA CUERVA (M-lll).
El navegador Capitán SANCHEZ al sentir el impacto dijo:
-¡ Me eyecto!
- ¡ No! ¡ No! ¡Pará, quedate!
Ante la propia limitación por avería del "Palito"
NOGUEIRA, para acelerar adecuadamente y evadir los interceptores
ordenó a sus numerales regresar a la base, quedándose él como
señuelo.
El "Pájaro" BAIGORRI y yo lo llamábamos para saber de
su suerte. De ese enlace y otros que se oían dedujimos que la
sombrilla aérea de M-lll regresaba al continente por
combustible, dejándonos sin protección. Y que el desembarco
inglés se había suspendido.
¿ Escuchaste Pájaro?
- ¡Si; le voy a preguntar al "Palito"!
- RUTA-RIFLE (llamado de escuadrillas).
Sin recibir respuesta perforábamos lloviznas y nubes
desgarradas.
Ya ni nos acordábamos del temblor de las piernas; del baño
turco, ni de las incomodidades del asiento.
Observamos con Jorge, que desde su cubil era "todo
ojos", que el número 2, DE IBAÑEZ, se desplazaba algunos
metros hacia arriba, seguramente para aliviar la tensión extrema
que provoca el volar tan bajo. Lo llama
- ¡Rifle 2; baje!
Momentáneamente descendió, aunque con tendencia a subir.
Como los 2 aviones de adelante, tenían espoletas que harían
estallar sus bombas muy cerca mío fui tomando la conveniente
distancia para evitar sus esquirlas. Nos encontrábamos a 300
kmts. del objetivo. En ese momento algo indescriptible me
impulsó a mirar hacia la derecha, forzando la natural posición
del asiento. No sé que mecanismo o sentido me alertó, pero lo
hice. Del vientre de una nube apareció un pequeño filete
blanquecino con pasmosa velocidad. Se dirigía paralelo a mi
rumbo, hacia el N0 1. Cuando esa imagen se graba en mi
retina ya estaba gritando con todas las fuerzas:
-¡Pájaro, abrite, un misil
- ¡RUPTURA!
Simultáneamente accioné violentamente los aceleradores a su
tope máximo, todo el volante y pedal a la izquierda y atrás.
- ¡Jorge lanzá bengalas y chaff, cada 15 segundos!
Pasé rozando el agua con mi ala izquierda, que se extiende a 10
metros de la cabina; pero sin sacar la vista del misil.
El N0 1 giraba rápidamente hacia la derecha, lo que
quizás provocó que el Sidewinder calórico, enganchara la
estela caliente del numeral 2 sumado a que éste iba más alto y
que su trayectoria era aún lineal. Con desesperación grité:
- ¡ Guarda el 2! ¡ GUARDA EL 2!
- ¡Vire carajo!
- ¡DIOS!. Ya era tarde, no tuvo tiempo de evadirlo. Vi el misil
entrar en su motor derecho lo que no provocó ninguna explosión
violenta, ni destrucción progresiva del motor.
En este instante perdíamos de vista la acción por el brusco
cambio de rumbo. Pero el Capitán BAIGORRI por estar virando
hacia ese lado pudo ver la eyección y los dos hongos de los
paracaídas, como así la caída del avión al agua con fuego en
el motor derecho.
Nuestro pecho se conmovió instintivamente, si es que eso era
posible dadas las circunstancias que corrían, al pensar que
nuestros amigos no tenían salvación en la inmensidad del mar
abierto.
Realizando la mencionada maniobra el número 1 alcanzó a divisar
la silueta oscura de un SEA Harrier, que seguramente nos perdió
en el radar y se lanzó a nuestra caza en forma visual. Por
accidente la diferencia tecnológica momentáneamente se había
achicado. Entraban en juego otros factores, habilidad,
experiencia y por qué no providencia. En eso Jorge me dijo:
-¡Eyectá los tanques de puntera loco!
Efectivamente con tanques nuestras posibilidades de evasión eran
mínimas ya que no podríamos superar los 700 Kmts. por riesgo de
desprenderse uno de ellos, provocando un impacto inevitable de la
aeronave contra el agua. Estiré la mano hacía el panel derecho,
para eyectarlos; pero la violencia de la maniobra incrementó el
peso de mi brazo al punto de escaparle dos veces al botón (1).
En el tercer intento, y por el exceso de velocidad vimos salir
catapultados hacia atrás sendos "tips" . El avión
crujió y se aceleró en forma brusca como si lo hubiesen soltado
de golpe. En ese instante, coincidente con el lanzamiento de
bengalas, sentí otro golpe o estremecimiento en la cola.
Afiebradamente comprobé los comandos y le dije a Jorge:
-Pensé que nos habían dado pero anda todo bien.
- ¿Pájaro? -lo llamé- ¿ qué hacemos ? - (Debía consultarlo
ya que era el jefe de esa unidad de combate, la escuadrilla
"RIFLE".
-Volvemos individual. (Cada uno por su cuenta).
- Ojo que nos andan buscando.
- Eyectamos bombas de planos.
Realmente no tenía sentido seguir hacia el objetivo, detectados
por los radares de la flota, con dos Harrier arriba y 300 Kmts.
que aún nos separaban de la isla.
Con gran congoja, por ser nuestro elemento ofensivo, lanzamos las
bombas exteriores para poder acelerar aun más. Mis ojos
escudriñaban cada nube y cada chubasco y giraban de un lado a
otro como el haz del radar. Sentía como la velocidad aumentaba y
aparecían fuertes vibraciones en los comandos.
Lógicamente el resto de atención que me quedaba estaba afectado
a no embestir la cresta de las olas. Pero SEGAT que no veía
tanto hacia afuera, colaboraba con los instrumentos.
- ¡Viejo! ¡Guarda la velocidad, que nos desarmamos!
Teníamos más de 950 kmts. por hora siendo la máxima,
por límites estructurales 850 kmts. por hora. Reduje
aceleradores y me pegué más a la superficie del agua.
A continuación de algunas maniobras colocamos rumbo general 330
a Trelew, mientras sacábamos cálculos de consumo, por no saber
si llegábamos con el alto gasto que ocasionaban la poca altura y
velocidad de nuestro vuelo.
Era difícil de entender pero estábamos enfrentados inteligencia
contra inteligencia, los segundos corrían y el golpe no llegaba.
-Che, parece que nos perdió. ¿ Cómo le irá al
"Pájaro" ?
-Pájaro - Cobra (Mi indicativo normal) ¿ Cómo andas?
-¡Bien loco! No me enganchó
- ¡A mí tampoco Pichón!
En la penumbra del avanzado atardecer, me pareció ver buques con
reflectores grisáceos. - ¡Estábamos rodeados por la flota!.
Se me apretó el corazón.
- ¡Estamos rodeados, veo fragatas por todos lados, no tengo por
donde pasar!
Aunque no había forma de distinguirlos estaban demasiado cerca
del continente por lo que dedujimos eran de la Armada Argentina.
Dada la forma de nuestra aparición eso no era ninguna garantía
de supervivencia si no alcanzábamos a avisarles, pues con toda
seguridad en sus pantallas veían acercarse a un agresor. -
¡Jorge, URGENTE, con la clave, llamá en la frecuencia de los
"Navis", que son nuestros. Yo por las dudas miro afuera
para tratar de esquivar si nos tiran algo.
-Todo ocurría tan vertiginosamente que los sentidos parecían
lentos y torpes.
- ¡LOBO - MATIENZO! (Llamada en clave).
Prontamente arreciaron las llamadas de distintos buques pidiendo
autenticación. (Confirmación por medio de códigos especiales).
Lo que quería decir que estaban a punto de tirarnos con todo.
Con un poco de alivio hicimos enlace con la fragata
"Ponderosa" o "Maravilla", no recuerdo bien,
que nos recibió el informe adelantado y pedido de auxilio:
- ESCUADRILLA RIFLE, 3 CANBERRAS, FUIMOS INTERCEPTADOS POR
AVIONES HARRIER A 150 MILLAS NAUTICAS POR EL RADIAL 330 DE
MALVINAS. UN CANBERRA DERRIBADO POR MISIL AIRE-AIRE, DOS
TRIPULANTES EYECTADOS.
- RECIBIDO, ENVIAMOS EL INFORME Y PARA EL RESCATE INFORMAMOS AL
AVISO «ALFEREZ SOBRAL (Que en esta empresa fuera atacado).
Regresamos de noche junto con el "Palito" NOGUEIRA,
que por avería o falla de sus equipos de navegación, sumada a
la falta de su puntera izquierda, venía casi sin combustible al
aterrizaje.
Toda la gente, Oficiales, Suboficiales y Civiles nos esperaba al
bajar. Nos abrazaron y sufrieron silenciosamente por la caída de
nuestros camaradas el primer Teniente "Coquena" Mario
GONZALEZ y el Teniente "Pituso" DE IBAÑEZ.
De ahí me fui a la capilla de la Base. Entré, estaba a oscuras.
Recé por los camaradas caídos. Y a medida que me acostumbraba a
la penumbra me encontré con muchas siluetas que me acompañaban.
Estábamos todos allí.
Asumimos nuestra pérdida, «Levantamos el guante" y
comenzamos la espera con la "vela de las armas para asestar
nuestro golpe de maza (símbolo de nuestro escudo de combate).
Luego de este traspié la F.A.S. (Fuerza Aérea Sur) nos
dejó varios días inactivos por considerar que nuestra lentitud
con tanque de puntera colocados y la falta de repuestos para
eyectarlos en todas las misiones, agregadas a las condiciones
momentáneas de la batalla hacían excesivamente riesgosa nuestra
operación.
Estabamos "tascando el freno", cada camarada que caía
era una espina clavada en el alma y un multiplicador de nuestra
impotencia.
Llegó el desembarco de San Carlos. Mientras se realizaban los
primeros ataques de escuadrillas argentinas a la flota en la
Bahía, organizábamos una salida de ocho Canberras con ocho
bombas de 1.000 lbs. cada uno, con una escolta de Mirage III,
previamente coordinada.
El Mayor CHEVALLIER, a cargo del Escuadrón en ese momento,
expuso la misión a la F.A.S. El bombardeo sería de zona desde 1
5.000 mts. de altura, cubriendo un paño de terreno de 2.000 Mts.
por 2.000 mts., con 64.000 lbs de bombas (32.000 Kgs.) para
destruir. o desmembrar la cabeza de playa. El sistema de
puntería sería visual y/o con el apoyo del amado radar de
Puerto Argentino. Este sistema se utilizó en varias ocasiones
logrando batir objetivos, consistiendo básicamente en calcular
interpolando los vientos existentes desde el terreno hasta la
altura de lanzamiento, compatibilizados con la trayectoria
balística de la bomba y de esta forma obtener un punto de
lanzamiento y a órdenes del radar todos descargar sus bombas.
Las posibilidades de retorno eran estimadas en el 40%, pero la
importancia del blanco hizo que la mayoría nos ofreciéramos
como voluntarios. La iniciativa fue bien recibida por la F.AS.
La orden llegó. Alcanzaron a despegar 3 aviones y nos ordenaron
regresar al aterrizaje. Quizás por haberse desperdigado la
cabeza de playa, o por la alta posibilidad de derribo o por otras
razones de comando que no llegaron a nuestro conocimiento.
Lástima, era una misión a nuestra justa medida.
Si bien no pudimos llevarla a cabo a partir de allí comenzamos a
operar en las famosas (entre las tropas enemigas) misiones
nocturnas que nos ganó el apodo de "Murciélagos". En
sus dos variantes: las rasantes, donde luchábamos contra la poca
visibilidad, la meteorología, la tortuosa navegación, la temida
proximidad al agua y obstáculos y la dificultad de encontrar el
blanco. Naturalmente también contra las defensas del enemigo.
Con la ventaja de ser sorpresiva y evitar los sistemas defensivos
de gran alcance.
Y las nocturnas de altura que nos facilitaba mucho la navegación
pero estábamos más expuestos a los misiles de fragatas.
.....Así regresamos, penetramos las defensas del enemigo, a
veces a velocidades irrisorias para cuidar el combustible y los
tanques y los golpeamos muy duro.
Vale el testimonio del Teniente LUCERO que todos vimos en la
filmación de la Fuerza Aérea al ser rescatado del agua por los
ingleses. Por aquellos días se hallaba internado en un hospital
de campaña en San Carlos, cuando a la media noche uno de
nuestros ataques hizo temblar con sus bombas toda la zona lo que
ocasionó su evacuación inmediata para recibir, según le
manifestaban Médicos ingleses, gran cantidad de heridos y
muertos (Quizá más de los que reconocieron en toda la guerra).
Otro testimonio es el recogido por corresponsales extranjeros que
indican que los bombardeos al Monte Kent (algunos relatados
anteriormente) produjeron la destrucción de un vivac con tropas
y gran cantidad de pertrechos bélicos, acopiados para la
irrupción final a Puerto Argentino. La que aparentemente debió
postergarse y derivó en cl desembarco de Bahía Agradable, que
como sabemos fue muy desagradable para ellos. Coincidentemente el
Capitán PASTRAN, piloto derribado de Canberra, fue interrogado
insistentemente por la inteligencia enemiga sobre el sistema que
utilizamos para apuntar con precisión y sin visibilidad, ya que
en dos ocasiones batimos el puesto de comando.
De las declaraciones recogidas informalmente de ex-prisioneros se
corroboró el temor permanente de las tropas invasoras a los
bombardeos nocturnos.
Pasado el tiempo llegó a mis manos una revista Air-Pictorial,
donde se publica un artículo de George BALDWIN titulado:
"Operaciones de SEA HARRIER en las Falklands", donde
entre otras cosas enuncia: (lo encerrado entre paréntesis es de
mi pluma con fines esclarecedores). Al atardecer (10 de mayo) 3
Canberras argentinos fueron avistados cerca de la flota
(escuadrilla del Capitán NOGUEIRA) con los radares de abordo y
luego perdidos, pero el rumbo del alejamiento fue tomado por un
piquete (helicóptero con radar asociado al de una fragata) y
pasado a una PA.C. (patrulla aérea de combate 2 Harrier vistos
por la escuadrilla RUTA). Prontamente salieron en su busca los
Harrier, que poco después hicieron contacto con los Canberras
argentinos con sus radares BIue Fox (persiguiendo a la
escuadrilla RUTA). (Casualmente dieron con nosotros que veníamos
en trayectoria opuesta).
Los Canberras volaban a 50 pies (error de apreciación ya que
volábamos a mucho menor altura) y eyectaron sus bombas
(incorrecto ya que eyectamos solamente los tanques de puntera y
luego del derribo). El Teniente AL, CURTIS, que después murió
disparó su Sidewinder y vio su blanco explotar (esto ocurrió
antes de lo relatado en el párrafo anterior y el blanco no
explotó); presto buscó el último Canberra dañado por otro
Sidewinder disparado por el Teniente Comandante MIKE BRODWATER.
(No nos derribó porque volábamos a 2 metros del agua, por la
ruptura oportuna y por el lanzamiento de bengalas; aunque
evidentemente detonó bajo la panza de nuestro avión).
Este avión escapó lo mismo que el otro Canberra - Pero
se calcula que fue dañado e improbable que haya regresado a la
base (en carta dirigida a los nombrados destinatarios con todas
las consideraciones antes escritas agrego que doy fe de que sí
regresamos a nuestra base y que lanzamos con posterioridad varias
toneladas de bombas sobre sus tropas).
AVIADORES, NAVEGANTES
DIA Y NOCHE CON RAZON
BOMBARDEROS VOLAREMOS
ESTE LANDO HACIA EL SOL!