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Carlos Casares La Constitución de 1853 aseguraba que la Argentina estaba abierta a todas las personas que quisieran habitarla. Los gobernantes intentaron que ese derecho no fuera letra muerta. En 1876, el Presidente Avellaneda dictó la Ley Nº 817 de inmigración y colonización para organizar el apoyo a la llegada de inmigrantes, a quienes se define "como toda persona menor de 60 años, sin antecedentes inmorales que hubiera llegado en 2ª o 3ª clase". Luego agentes oficiales y privados reclutaron en toda Europa a personas de las más variadas nacionalidades. El destino de esos primeros inmigrantes fue el campo; sólo después de 1880 los extranjeros se radicaron en las ciudades. En la segunda mitad del S. XIX, en Europa se vivían transformaciones económicas y conflictos político-sociales que motivaron éxodos hacia América. Las principales causas de esa emigración fueron la pobreza, la persecución política, la persecución religiosa, catástrofes naturales, persecuciones sindicales y servicios militares. En toda Europa había agentes colonizadores, algunos oficiales y otros privados, que reclutaban inmigrantes hacia la Argentina, para lo cual difundían publicidad sobre las ventajas que ofrecía el país. Los inmigrantes venían incentivados por los ofrecimientos de tierras públicas para asentarse, descuentos en los pasajes, facilidades para traer sus familias, pagos de arrendamientos mediante un tercio de las cosechas durante cinco años y créditos para construir las viviendas. En Argentina, en la ciudad de Buenos Aires, los inmigrantes eran albergados en distintos asilos. La Ley Avellaneda les reconocía el derecho de ser alojados durante cinco días, para ellos se construyó el Hotel de Inmigrantes. Los que no cabían eran derivados a iglesias o conventos y en caso de epidemia a hospitales. El sueño de "Hacer la América" En nuestro medio rescatamos la presencia de inmigrantes procedentes de países como Italia, España y Portugal. Los inmigrantes portugueses llegaron a nuestro país en 1977, no dándose en forma masiva, ya que fueron sólo dos familias las que se instalaron en nuestra localidad, siendo ésta la última inmigración. La causa que los llevó a emigrar fue la extrema pobreza en que se encontraban, venían contratados por una empresa lechera que les ofrecía viviendas y trabajo en un tambo. Llegaron a la ciudad de Buenos Aires en un barco, se alojaron durante dos semanas allí, luego se trasladaron en tren a la ciudad de Carlos Casares, y de allí fueron trasladados en camionetas al campo donde se hallaba el trabajo prometido. Les costó mucho adaptarse porque estaban muy asustados por todo lo que habían vivido, le tenían mucho miedo a la gente que vivía aquí, cuando veían a los paisanos con los cuchillos en la cintura se aterraban. No tuvieron problemas en adaptarse al idioma castellano, ya que aprendieron rápidamente ayudados por maestros. Los hijos de estos inmigrantes hoy han logrado progresar y formar una familia, de esta forma pueden ayudar a sus padres que viven de un precario alquiler y de los productos que cosechan en su quinta, ya que todos los bienes que ellos poseían quedaron abandonados en Europa. Hoy su sueño sería poder volver a Portugal, reencontrarse con su familia y con sus recuerdos. La ola masiva de inmigrantes fue entre los años 1890 y 1895, en el partido de Carlos Casares, procedentes del viejo continente. En nuestra localidad, en la actualidad, no hay inmigrantes judíos, que fueron los primeros en llegar a lo que es hoy Carlos Casares (Sí quedan sus hijos o nietos, o familiares de estos primitivos inmigrantes). Hacia Nuestras Tierras Durante las últimas décadas del siglo pasado, cuando la civilización bajo el poder de la fuerza y de las armas le arrebataba territorios al indio, esta vasta llanura desértica llamada pampa, estaba siendo poblada con dirección al oeste, mediante el asentamiento de grandes estancias cuyos dueños adquirían a la provincia. Estos propietarios pertenecían a familias acomodadas de Buenos Aires, ya dueños de otras extensiones de tierra, o eran originarios de naciones europeas interesados en invertir su capital en estas vírgenes tierras de América del Sur, ya sea divisando un gran porvenir en lo económico o buscando un lugar de paz y prosperidad para un pueblo oprimido como lo era el Judío de Europa del Este, que llegaron a esta zona mediante la gestión del Barón Mauricio Hirsch, quien fundó la Colonia Agropecuaria Mauricio. Por esos días el gran motor del expansionismo blanco era el ferrocarril, el cual llega a esta zona en 1889. La estación es denominada Carlos Casares en homenaje a un Gobernador provincial. Este nombre sustituye al de Pueblo Maya con el cual se conocía al caserío que florecía en los terrenos circundantes a la nueva ferrovía. A partir de ese acontecimiento y con la llegada en masa de inmigrantes principalmente judíos, españoles e italianos, es como se va forjando esta comunidad. Colonos Judíos Los primeros colonos judíos arribaron en 1891 a Carlos Casares. Éstos provenían de la Rusia zarista en la cual eran objeto de toda desigualdad, lo cual provocaba en ellos una angustiante incertidumbre sobre su porvenir. A pesar de esto no podían escapar a esa situación, debido a su pobreza, lo cual les impedía su desplazamiento hacia otros horizontes. Hasta que apareció en sus vidas el Barón Mauricio Hirsch, un acaudalado alemán deseoso de acudir en ayuda de sus hermanos de religión. Las tierras que adquirió este hombre y su organización, estaban ubicadas a pocos kilómetros de la reciente inaugurada estación Carlos Casares. Hasta aquí arribaron numerosas familias con el deseo de encontrar un lugar tranquilo y de paz donde poder trabajar y criar a sus hijos. En un principio todo les fue muy duro, ya que trabajar la tierra no era el oficio de la mayoría de ellos, pero a medida que se habituaban al nuevo emprendimiento eran recibidos de buena manera por los nuevos y los ya asentados lugareños (criollos, italianos, españoles). Los inmigrantes establecidos en las colonias del Barón Hirsch respiraron el aire de la libertad, dando lugar al nacimiento de la Sociedad Israelita en 1902, para dar cause al bagaje de tradiciones, cultura y educación judías, pues era necesario un lugar físico donde reunirse con la familia, los amigos y los "paisanos" del lugar de origen. En Algarrobos está el Cementerio Judío más antiguo de Argentina, fue el cementerio que nació antes de las primeras construcciones, por la muerte de un inmigrante en la Colonia, a raíz de una chapa que voló en una impresionante tormenta, que destruyó las precarias carpas de los pioneros. Colonos Españoles e Italianos Los inmigrantes europeos (principalmente españoles e italianos) llegaron al país inducidos principalmente por la creencia de una América rica y abundante, en la que podrían trabajar y luego regresar a su amada patria lejana. También debido a la Revolución Industrial que se estaba llevando a cabo en Europa, lo cual los invitaba a desplazarse hacia las ciudades y muchos allí no encontraban su lugar de empleo, produciéndose en estos casos una inmigración a países como el nuestro que fomentaban la llegada de mano de obra para poner en funcionamiento esta enorme Nación muy despoblada. En 1894 se funda la primera institución que existió en el partido de Carlos Casares: la Sociedad Italiana de Amor Patrio. Esta entidad progresista ayudó a los socios de menores recursos. En 1896 se creó la Sociedad Española de Socorros Mutuos, servía de apoyo para los más humildes, con medicamentos y otras necesidades. Entre los grupos inmigrantes se fueron promoviendo acercamientos y cruzándose vínculos amistosos y familiares. Todo esto fue posible en esta tierra, donde desde la Constitución se fomenta la igualdad de las personas y la libertad de religiones y costumbres. Fue así que con el transcurrir de los años y los vaivenes de la vida encontramos una sociedad homogénea en la cual las múltiples raíces, han encontrado aquí su lugar en el mundo. Los inmigrantes que llegaron a nuestra ciudad fueron obligados a emigrar a causa de la primera y segunda Guerras Mundiales, que los llevó a la "miseria", a no tener qué darles de comer a sus hijos, a quedar sin trabajo, esto fue lo que los llevó a aceptar los ofrecimientos de distintos agentes por la creencia de una América rica. Los distintos grupos de colectividades ya asentadas en lo que es hoy Carlos Casares sufrían desarraigos y de alguna manera se agruparon formando las distintas sociedades que servían de apoyo para los más humildes y para tener su propio rinconcito. En sus comienzos, estas sociedades deben haber tenido mucha trayectoria, con el correr del tiempo sufrieron un apocamiento y en la actualidad surge un fenómeno: de pronto las segundas y terceras generaciones sienten curiosidad por sus raíces y empiezan a acercarse, haciéndolas resurgir. El impacto que los grupos inmigratorios determinaron en nuestro medio fue positivo, porque en ese momento la ciudad que se estaba formando era constituida por diferentes grupos provenientes de otros países (Judea, Italia, España) mayoritariamente. "Podemos criticar a la inmigración acusándola de contribuir en la pérdida parial de nuestra identidad como Nación. Podemos dolernos del desplazamiento que el gringo hizo del nativo". Pero llegamos entonces a la conclusión de que el ejemplo que fueron estos inmigrantes que, con sacrificio, formaron lo que hoy es Carlos Casares, se vea malformado por políticas que no nos benefician para seguir construyendo el camino que emprendieron nuestros abuelos inmigrantes. Documento
realizado por las alumnas
Yanina Cánepa, Valeria Vicente y Valeria
Martín del ISFDyT Nº 80,
en 2002.
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