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Radiofonía en Carlos Casares

Allá por 1932...

LA  RADIOFONÍA EN CARLOS CASARES

 

 

 

 

A muchos lectores, que han tenido la oportunidad  de abarcar en conjunto con la mirada, desde un sitio elevado, los tejados de nuestro pueblo, habrá sorprendido tal vez la profusión de mástiles con sus correspondientes antenas, que surgen por todas partes.

Si se piensa como es natural, que a cada antena corresponde un receptor radiotelefónico, cabe afirmar que en nuestro pueblo la radio ha adquirido gran desarrollo. No hace mucho sin embargo, (7 u 8 años ) lo que hoy parece tan natural y lógico, constituía motivo de sorpresa, incredulidad y a veces hasta de burla.

Entre los aficionados locales, figuró desde los comienzos por su entusiasmo y dedicación el señor J. Seijo quien fue el primero en la localidad que comenzó a ensayar transmisiones, allá por el año 1922.

Con  un pequeño transmisor de 5Wats modulación por absorción, con dos válvulas Telefunken, inicio sus ensayos con un largo de onda de 325 mts.

Con el modesto aparato (llamémoslo así por la escasa potencia que significan los 5 Wats en onda larga) entró en la amable rueda que formaban los escasos transmisores de aficionados, y llegó a hacerse oír en Venado Tuerto, lo que se consideró un “record”, en aquellos tiempos, en que era motivo de orgullo poder conversar a 1 o 2 leguas.

Puso en funcionamiento luego un transmisor de 50 Wats, con el que efectuó transmisiones especiales con motivo de los aniversarios de las de Chile y Uruguay donde se oían con toda claridad, sus audiciones.

Al día siguiente de tales transmisiones le caía al Sr. Seijo una lluvia de telegramas, luego cartas provenientes de radio-escuchas entusiasmados, que lo felicitaban, solicitaban su retrato, etc.

Pidiéndole disculpas al Sr. Seijo por la indiscreción que comento, pero me refirió él mismo, que sus más entusiastas y constantes auditoras eran dos señoritas uruguayas, quienes parece que encontraban un especial placer en escuchar a nuestro aficionado, ya que no perdían una sola de sus transmisiones: llegando con su natural curiosidad femenina a solicitarle un retrato; (¡Vaya a saber qué relaciones establecerían dichas señoritas entre una transmisión radiotelefónica y una postal fotográfica!).

Alcanzó luego distancias apreciables con su transmisor, llegando al Cerro de Pasco 210 Kms. al N de Lima.

Según le hizo saber un empleado del vapor Asturiano, que habló a bordo de dicho buque, anclado en la Bahía Garibaldi, con música propalada por su transmisor.

El señor Seijo ensayaba la transmisión en onda corta habiendo llegado hasta New Port, Inglaterra.

Pasaron pues aquellos tiempos de aquellas “lámparas” francesas tragonas terribles de corriente y que daban tanta luz, que al funcionar el aparato era innecesaria otra lámpara; pero que tan bien se portaron dando luego paso a los implementos modernos.

 

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