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PARQUE INDUSTRIAL CARLOS CASARES Carlos Casares, fundada el 25 de agosto de 1885, según investigaciones recientes del Archivo Histórico, obtuvo su autonomía el 8 de enero de 1907. Se puede considerar que es una ciudad relativamente nueva, como las demás de la llanura bonaerense y zona pampeana, es decir que sus habitantes vivían de la agricultura, la ganadería y las actividades que con ellas se relacionaban. No obstante esta situación, y cuando comenzaron a presentarse algunas necesidades hubo quienes incursionaron en la industria, desde los primeros tiempos, tal el caso del molino harinero que conocemos como “de Salvat” el que aún funciona, aunque pertenece a una firma de otra ciudad. Su actividad comenzó a registrarse en el año 1893. Por referencias recogidas en forma oral se sabe que en Mauricio Hirsch, hubo un molino harinero y en su zona rural, una molienda tipo yerba mate, donde se procesaba alfalfa que era enviada a Buenos Aires. En nuestra ciudad donde hoy está el Club Deportivo Casares, Irigoyen y Lamadrid, desde el comienzo del siglo, existió una fábrica de sulkys, volantas de paseo y carruajes de trabajo, que desarrolló una actividad muy importante, dado que con gran cantidad de operarios muy calificados y una fuerte producción, pudo enviar sus productos a toda la región. Era propiedad de dos familias: Canelli e Hijos y Félix Forneri y Flia. Se rescatan algunos nombres de personas que trabajaron en ella. Por ejemplo: Daniel V. Ramírez- tapicero- padre de nuestros convecinos Gualberto y Jorge A. Ramírez. Camilo Cattáneo- Herrero. José T. Sánchez- carpintero. Federico Dell'Oro y Descalzi- pintores. Se cuenta que el último sulky que fabricaron fue despachado por ferrocarril a Trenque Lauquen, para un señor de apellido Tortonese, que vivía en esa ciudad pero era nacido en Carlos Casares. Dentro del partido, y en varios lugares, tales como Ordoqui, Hortensia, El Billar, Algarrobos, Moctezuma, Cadret y algún otro que escapa a la memoria, no faltaron las fábricas de productos lácteos, y en las cercanías de la ciudad, la de manteca, propiedad de una firma muy conocida por aquellos tiempos, y donde años más tarde esas instalaciones se convirtieron en fábrica de aceite de girasol. En la década del 40, próximo a 1950, inició su actividad industrial el señor Juan Carlos Salvetti con la fabricación de boyas flotantes para bebederos de uso en el campo. Estuvo instalado a mitad de la cuadra de calle Sarmiento, entre General Paz y Las Heras. Luego se trasladó a calle Soler, donde amplió sus actividades, llegando a ser proveedor de filtros de aire para los vehículos producidos por Mercedes Benz Argentina. Alrededor del año 1960, don Faustino Campione instaló una fundición de bronce. Luego amplió su empresa anexando la fabricación de bulones, tuercas y elementos para el campo. En la actualidad sigue produciendo estos últimos artículos. Se dan estos pocos nombres a manera de ver que existía la inquietud por "fabricar". Como se puede apreciar, el quehacer industrial, no ha sido un tema ajeno para nuestra población. Durante algunos años decayó esta actividad, pero desde hace tres ó cuatro décadas comenzó a aumentar nuevamente. Y es por ello que algunos fabricantes, en 1962, luego de algunas reuniones previas, fundan el Centro Industrial, y en poco tiempo más ya se habla de “promoción industrial”. Esta idea comienza a interesar a los socios, ya que van compenetrándose en el tema, al ponerse en contacto con instituciones de ciudades vecinas donde recaban información y se profundiza sobre el mismo. Con ese fin se acercan a las autoridades municipales de turno, y a decir verdad, se encuentran con cierta resistencia, por aquello de que “somos un pueblo dedicado a la agricultura y la ganadería”, ó que se trata de algunos fabricantes que “buscan una reducción de impuestos para sus actividades”. La idea no decae, y en setiembre de 1969, en un almuerzo celebrando el Día de la Industria, el presidente del Centro, Sr. Manuel Sangiácomo, hace referencia “ a que están dadas las condiciones para adherirse a la Ley de Promoción Industrial”. Se trabaja mucho aprovechando todas las coyunturas posibles. Se asesora a las autoridades municipales de turno, en este caso al Sr. Intendente, don Pedro Nicolás Camoratti. Y es así que en febrero de 1971 se le envía nota solicitando la adhesión del municipio a la ley de Promoción Industrial Nº 7474. Esta gestión encuentra eco, y dos meses después se adhiere, mediante ordenanza Nº 981, del 23/4/71, que firma el gobernador Rivara. Con fecha 23/9/71, el Sr. Camoratti comunica por nota al Centro, la formación de la Junta de Promoción Industrial, bajo la presidencia del Sr. Luis M. Cantisani. A partir de esto, se hace necesaria la búsqueda de un lote de terreno apropiado para implementar un parque industrial. Integrantes del Centro, ubican el actual terreno e interesan al Sr. intendente, por lo que la Municipalidad concreta la compra del campo “San Esteban”. En julio de 1972, y en ocasión de la visita de una delegación de la Unión Industrial Argentina, el municipio hace entrega simbólica, al Centro Industrial, de una fracción de aproximadamente veinte hectáreas -parte del campo San Esteban antes mencionado - con destino al futuro parque industrial de nuestra ciudad. La Unión Industrial prepara para ese lote, un plano, que luego por razones económicas y de tiempo, es suplantado por otro, realizado por la Dirección de Industria de la Provincia de Buenos Aires. Este trámite fue concretado por los señores Faustino Campione y Luis M. Cantisani. La implementación de este Parque Industrial con el que cuenta Carlos Casares ha demandado mucho tiempo de gestiones, desde el comienzo de las mismas, hasta culminar con su creación, mediante ordenanza municipal Nº 1.160, de fecha 28/4/75, estando a cargo del Departamento Ejecutivo el señor Luis Manuel Cantisani. Para llegar a esta instancia fue necesario vencer resistencias de todo tipo y de distintos sectores. Tal vez se desconocía lo que podría significar un parque industrial, ó se lo veía como un sueño loco y sin sentido ó que todavía éramos un pueblo agrícola ganadero incapaz de encarar proyectos industriales.. Por suerte la gente que encaró esto no se desanimó en ningún momento y fue bregando y bregando hasta la concreción del sueño. El parque está debidamente loteado en parcelas de 2.000 y 2.500 metros cuadrados, con calles pavimentadas, arboladas, con iluminación, fuerza motriz, agua corriente y tomas para bomberos. Falta ingresar el gas natural que está junto a él, y completar desagües cloacales e industriales. Hay que recordar que en el año 1984 se instaló la primera empresa: una fábrica de galpones y tinglados, propiedad de los señores Roberto O. Guiñazú y Néstor O. Campoy, en un local que había comenzado la firma Acahual y que ellos adquirieron y terminaron. En segundo término, en 1985 se instaló una fábrica de retenes y soportes para motores, de la firma Vane, propiedad de los hermanos Omar y Walter Cingolani. En la actualidad pertenece al último de los nombrados. Actualmente, año 2006, trabajan ocho empresas, y próximamente se instalará otra más. También la municipalidad está preparando lo que se denomina "incubadora de empresas" que permitirá implementar pequeños emprendimientos industriales Este relato ha sido preparado al solo efecto de que quede como testimonio de como nació el Parque Industrial, y especialmente como reconocimiento a quienes por aquel tiempo tuvieron el sueño, la visión de futuro, el coraje y la decisión de concretar el proyecto. Muy acertadamente, el 11 de mayo de 2000, el Concejo Deliberante, mediante el impulso de dos concejales, sancionó la ordenanza N° 2.669, imponiendo, como homenaje, el nombre de Luis Manuel Cantisani, a la avenida central; Faustino Campione, a la primer calle transversal, y Manuel Sangiacomo, a la segunda. La calle de entrada recibió el nombre de Centro Industrial. Todos los datos han sido tomados de libros de actas, ordenanzas municipales promulgadas y relatos de personas de aquella época que tuvieron relación con el acontecimiento, y cuyos nombres se mencionan, y también de otras que no se nombran, pero no fueron ajenas al tema. Y hoy, a treinta y un años de aquella ordenanza Nº 1.160, podemos decir que tenemos uno de los parques industriales autorizados por Dirección de Industria de la Provincia de Buenos Aires, con casi todos los servicios. No se puede expresar que hay un gran número de empresas instaladas ó que se está trabajando a pleno, pero sí se puede afirmar , para satisfacción de sus creadores, a quienes a diario vemos por las calles de nuestra ciudad, que el Parque Industrial Carlos Casares ha comenzado a dar sus frutos, especialmente en este tiempo en que ya se habla y se trabaja por un planeamiento urbano que permitirá una mejor calidad de vida.
Nota aclaratoria Este relato acerca de la creación del parque industrial de nuestra ciudad, fue preparado con el fin de hacer conocer todas las acciones llevadas a cabo mas de treinta años atrás, para lograr su realización y para que no caigan en el olvido los nombres de las personas que trabajaron por el futuro de la ciudad. Hay una primera parte escrita en épocas en que trabajé en el Centro Industrial, (año 1999) y otra en este tiempo presente. ¿Qué me impulsó a hacerlo? La relación que mantuve con la industria por mi actividad docente durante mucho tiempo en la enseñanza técnica. Seguramente que años mas adelante veremos desarrollar actividades en ese lugar a muchos casarenses. Destaco y agradezco la colaboración muy especial de las personas que aportaron datos. Son los señores Jorge A. Ramírez; Faustino Campione; Luis Manuel Cantisani y Edgardo A. Ascaini.- Norberto José Herrera. Carlos Casares, junio de 2006.- |
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