Allá por el año 1896,
cuando nuestro pueblo no era más que una avanzada en la conquista de la
civilización, menos aún, una incierta promesa de la que nadie sospechaba
que con el andar del tiempo surgiría la bella y progresista población que
es hoy Carlos Casares, una veintena de animosos españoles, sin temor al
fracaso por la escasez de medios materiales y por la circunstancia de ser
los pobladores de aquella época, nómadas en su mayoría con la firme
voluntad heredada de sus antepasados los conquistadores, resolvieron
fundar una sociedad española de socorros mutuos que fuera el recuerdo
perenne de su patria lejana y, a la vez amparo para los que cayeran
vencidos en la lucha. Con tan nobles propósitos, el día 30 de agosto de
1896, en una de las pocas casas que existían, se reunieron José Malina,
Juan Solana, Carlos Arroyo, José Barreras, José Gaich Noguez, Salvador
García, José Borgoña, Joaquín Iturriza, Pablo Balsells, José Gaich,
Marcelino Posadas, Sebastián Olave, Toribio Martín, Zacarías Aguirre,
Manuel Asiain, Jorge Camarero, Antonio Torres, José Moreno, Miguel Ponce y
Antonio Sánchez para nombrar una comisión provisoria de la Sociedad
Española de Socorros Mutuos de Carlos Casares, la que quedo integrada por
los tres señores nombrados en primer termino, actuando hasta el día 30 de
septiembre del mismo año, fecha en que se eligió la primera comisión
directiva. El 12 de octubre de 1898, a poco mas de dos años de fundada, se
coloco la piedra fundamental del edificio social, siendo padrinos de la
ceremonia el señor Domingo Maya y su esposa señora Florentina Z. de Maya.
A partir de esta fecha se intensifica su influencia haciendo sentir su
acción bienhechora en todos los ordenes: en el benéfico, no la limita a la
atención de sus asociados, sino que la extiende a toda la población y
hasta fuera de ella, así la vemos ceder gratuitamente el teatro y local de
romerías al Hospital Municipal para dar kermeses a beneficio de los
enfermos pobres, realizar veladas a beneficio total de los damnificados
por los terremotos de Mendoza: en el social, ha estado representada en
todo acto de alguna significación; sus tradicionales romerías han sido
siempre fiestas popularísimas a donde ha concurrido sin distinción de
matices, en masa, el publico a divertirse honestamente.
Vaya nuestro agradecimiento a todas las personas que en una u otra forma
han contribuido al engrandecimiento de esta Sociedad.
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