Siendo Carlos
Casares un pueblo floreciente, no contaba, hasta la llegada del señor
Seijo con ninguna o casi ninguna expresión de su vida intelectual.
Al señor Seijo debe nuestro pueblo la fundación del Club Atlético,
provisto de sala y profesor de esgrima, bien nutrida y visitada
biblioteca, brillante cuadro de foot-ball. En sus salones a iniciativa del
señor Seijo, elemento destacado del pueblo dictaba sus conferencias. Fue
allí donde disertaron la señorita C. Borja, el señor y la señora de Plaza,
el señor Urcola, los doctores Grünmann y Aranovich y el señor Seijo...
Período de oro de Casares, donde los mejores mancomunaban esfuerzos para
elevarlo del nivel de pueblo comercial.
Fué el señor Seijo el impulsor del Club Social; el fundador y primer
presidente del Círculo Social; Fundador del cuerpo de Boy-Scout en la
comunidad. Miembro de la comisión fundadora de la Escuela N Popular y su
profesor de I. Cívica.
Presidente del H.C.E. de actuación jamás imitada hasta la fecha, por la
justicia de sus procederes y la inteligencia de sus decisiones. Fue la
época en que los maestros se nombraban con el libro de calificaciones de
la Educación Nacional Popular a la vista.
Muy querido por sus alumnos, supo hacerse respetar por los de arriba y
seguir por todos.
Pilar principal en todas las grandes obras del pueblo, bastó que él se
alejara para que éstas decayeran o permanecieran estacionadas.
Es el hombre a quien Carlos Casares debe más gratitud, por lo que hizo
obra colectiva. Es al Señor Seijo a quien puede considerar su benefactor.
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