Es el Dr. Ramos,
el hombre más interesante de mi pueblo, bajo triple punto de vista: como
médico, como político y como hombre.
Yo no sé, sí es el espíritu del hombre el que secunda al médico y al
político o el médico y el político los que influyen en el hombre. Lo
cierto es que vive en él la trigolia más perfecta por que al gran médico,
se une el espíritu amplio, idealista, desinteresado, tranquilo y generoso
del hombre bien nacido. Todos los contrastes de la vida, todos los
sinsabores que forman legión de amargados, paran por su espíritu sin
contaminarlo; rostro sereno y alma serena. Sobre el cuerpo enfermo del
enemigo, maneja el bisturí o ejerce ciencia de su profesión, que en él es
un apostolado, con el fervor que curaría al hermano, para devolver al
mundo de los sanos, un hombre más.
En política ha sabido despojarse del título de caudillo, para convertirse
en lo que debieran ser todos los políticos: un maestro de la multitud.
Sus discursos no destilan jamás hiel. Tiene más poesía en sus prosas, que
muchos poetas en sus versos. Habla sin enconos, sin rencores. Jamás una
palabra de vituperio para los enemigos. Tiene enemigos?... No en la
verdadera acepción de la palabra. Porque todos lo reconocen y lo admiran y
los que no saben admirarlo, lo envidian, que al fin y al cabo, es también
una forma menos grata de admirar.
Si en lid política triunfara, todo el mundo miraría como suyo el triunfo,
porque sabe de antemano, que es incapaz de rebajarse a les vergüenzas
políticas y creo que se olvidaría de ellas como se olvida de cobrar sus
honorarios.
Es que el Dr. Ramos, sabe que, para llegar en la vida a realizar nuestros
ideales, no es necesario mancillar con barro, los ideales de los demás.
Por eso también, su prestigio. Por eso se labra afecto en todos los
corazones, porque lleva en si mismo, todas las fuerzas. Gran hombre, gran
médico y verdadero político idealista de mi pueblo |