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Bárbara y mis Cuentos

 

Este libro ilustrado contiene tres cuentos infantiles: "Pocaespuma y Muchopasto", "Traca Trac" y "Las aventuras de Picoazul".

POCAESPUMA Y MUCHOPASTO

Una tarde, Celeste estaba jugando en el parque. Bueno, saltando, corriendo, nadando y haciendo cabriolas con sus amigos. Jugó tanto y estaba tan cansada que se sentó a tomar sol. Sin darse cuenta, se quedó profundamente dormida. En la lejanía se oyó un TACA-TAC que se filtró por todos los rincones. El TACA-TAC y  un puñado de arena le hizo fruncir la nariz, pero al levantar su carita ¡OH!, vio a Sirenita, Neptuno, Unicornios, varios ángeles y una sabia Lechuza, que se divertían jugando y bromeando en la playa con el loco ruido del mar, igual que sus amigos.

Mirando a uno por uno se preguntó dónde estaría.

Todos gritaron a coro: ¡ ES EL PAÍS DE  POCAESPUMA !.

¡Uy!. ¡ Estoy en el PAÍS DE  POCAESPUMA !.  ¡JA!  ¡JA!, dijo Nego, el travieso gatito.  ¡POCAESPUMA Y MUCHOPASTO!.

Te invitamos, mis camaradas y yo, a salir de correrías juntos. ¡Vamos !, prendete con nosotros que ya salimos.

Así lo hizo Celeste, que de pronto se encontró buceando (guiada por sus nuevos amiguitos) en  un mar profundo e inmensamente azul. ¡GUAU ! dijo. ¡Miren qué belleza !: Delfina, Hipocampo, Pececitos, y Coralinos, la saludaban con alegría y mucho respeto, mientras Don Pulpo le hacía muecas para que se fuera y los dejara tranquilos. Todos se rieron y festejaron, pues ya sabían que Don Pulpo tenía un carácter un poco difícil.

Se dejó arrastrar. Subiendo, subiendo y subiendo, se dio cuenta que volaba adentro de un traje espacial.

_¡RAYOS !  _dijo mirando por el visor. ¡Estoy en el espacio !. ¡ Cuántas Lunas !.

Una de ellas le contó que era la que alumbraba por las noches, que con su luz y su brillo no le temían a la oscuridad. Los chicos juegan tranquilos y seguros. ¡ Me llaman LUNALLENA !...

_¡ Quédate aquí  !__dijo LUNALLENA. Seremos felices viendo cómo juegan los niños del planeta sin destrozar las bellas cosas que tienen en la TIERRA. --¡SI !—contestó Celeste, pero estoy muy cansada y quiero dormir un poco.

Cerrando sus ojos se adormeció. Una brisa fresca la despertó. Miró a su alrededor y vio el lugar de siempre.

Todo estaba igual: la estatua, los árboles, el lago. Sus amigos ya no estaban. Todo era quietud. Había soñado. Sí, había soñado que en POCAESPUMA (el lago) y MUCHOPASTO (el césped) no existían los relojes, ni cortaban árboles. Tampoco gritos, protestas, cárceles, violencia, enfermedades, humo ni las desagradables discusiones. Reinaba el amor, la luz y la paz.

¿Qué ocurriría si a nosotros nos pasara lo mismo?.

 Las sombras de la tarde comenzaban a invadir el parque.

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 Diploma de Honor otorgado por el Centro de Artes y Letras de “San Telmo”. Seleccionado para la Antología del Concurso Nacional de Poesía y Cuento corto “Sueños del Futuro”. Bs. As. 1997.

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TRACA TRAC

Renita acababa de terminar el cuento cuando alguien oyó un ruido en la puerta....todos se quedaron sorprendidos porque sabían que el resto de los chicos estaban realizando las tareas y recordaron que el otro grupo se había ido a clase.

Se miraron un poco asustadas porque el ruido persistía... No se animaban a llegar hasta la puerta , puesto que estaban petrificadas en su lugar. ¿Qué sería ?. ¿ De dónde provenía ese ruido?. Los ojos de la pequeña y sus compañeras se movieron hacia todas direcciones..

Muy despacio se fueron acercando a la ventana y mirando hacia ambos lados , observaron que el jardín estaba silencioso y no había nadie.Volvieron sobre sus pasos , pero el ruido continuaba. Comenzaron a revisar todos los lugares posibles de donde podría provenir el misterioso ruido. Pensaron que podía ser el viento , pero estaba todo calmo.

Volvieron a revisar todo nuevamente. Abajo de las camas, en los placares, adentro de las zapatillas, puertas, ventanas y hasta abajo de las alfombras. Nuevamente oyeron el TRAC TRAC del ruido misterioso.
Pensaron que podía ser el viento , pero estaba todo calmo.

Volvieron a revisar todo nuevamente. Abajo de las camas, en los placares, adentro de las zapatillas, puertas, ventanas y hasta abajo de las alfombras. Nuevamente oyeron el TRAC TRAC del ruido misterioso.
Ya se daban por vencidas cuando, de pronto , TRAC TRAC, se abrió imprevistamente la gatera de la puerta 
trasera , y apareció con cara de yo no fui, Camilo, el simpático gatito colorado con cara de sueño. Todos se largaron a reír , porque el pequeño minino les había dado un susto enorme.

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LAS AVENTURAS DE PICOAZUL

Una fría mañana de invierno VIENTOFUERTE se despertó de muy buen humor y se preguntó:--¿Qué puedo hacer ?--¡Es un día tan lindo! y tengo ganas de ir a jugar...Mirando a su alrededor no vio a 
nadie.

--¡A la una...a las dos...a las tres!--infló sus mejillas y sopló con todas sus fuerzas para llamar la atención de sus amigos. Esperó unos instantes, hizo varias veces "¡PFF-PFF!", volviendo a esperar.

Las nubes corrieron asustadas, y...¿quién apareció ?.PICOAZUL (un inquieto pajarito) cómodamente posado sobre Conejín, quien corría a escuchar los cuentos de Don Gaspar. Este estaba placenteramente sentado, rodeado por sus mascotas y amigos. 

Mientras de las montañas bajaban como alborotados pajarillos un grupo de esquiadores saludándolos en su loca carrera.

VIENTOFUERTE se acercó muy despacio para oír los relatos. Era apenas una brisa cuando entró en la cueva. También estaba PICOAZUL observando sobre una bruja, lo que sucedía en ese lugar. Se olía un fresco perfume a manzanas. Dijeron a dúo:--¡¡QUE RICO!!--. Vieron que en el centro había un pequeño lago, que no era otra cosa que un colchón de gelatina de manzanas verdes.

De allí brotaban Duendes, Brujas y Enanos.

Sobre el techo de la cueva estaba GODY, el mimoso gatito de angora que abría cada vez más grandes sus ojitos, porque no entendía nada.

PICOAZUL siguió su camino volando, volando, volando...
--¡¡ Por fin salgo del frío !! --dijo, --¡¡ Mis plumas están más tibias !!. Claro, pensó, estaba en la selva. 
Había tantos animales que parecía la pista de un circo en plena función: La sabia Lechuza adivinando la suerte, Conejos haciendo equilibrio, Bambi saludando, Clo , Clo, Clo gritaba Tota (la gallina revoltosa ), porque sus hijitos se habían escapado.

Hasta un pequeño Dinosaurio brincaba haciendo piruetas para susto de los presentes. Todo era locura y alegría. Era una verdadera fiesta cirquera.

El pequeño pajarillo cerró sus ojitos y se dejó llevar por la brisa. Estaba muy cansado y decidió dormir un poco. Cuando despertó sintió las patitas muy frías. Se dio cuenta que había volado en círculos y estaba otra vez en la nieve. Pensó que se había perdido. Se tranquilizó al ver que algunos de sus amigos se encontraban allí.

DON ESPANTAPAJAROS le explicó que preparaban una competencia de esquí.
--¿ Te gustaría participar ?--le preguntó.
--¡ No, gracias!--dijo PICOAZUL . Quiero seguir mi camino.

Las luces del lugar comenzaron a encenderse una a una.
Se dio cuenta de que se había quedado solo. Todo era silencio y quietud. Las plumas le temblaban de frío y no sabía dónde refugiarse. De pronto un '' Brr... brr..'' quebró la noche.
Era DON HELICOPTERO que en vuelo de rescate patrullaba la ciudad. Cuando éste pasó cerca suyo, PICOAZUL saltó y se acomodó en un lugar seguro.
Subieron...subieron...y subieron, hasta que el zumbido del motor lo acunó y se quedó dormido.

Se despertó asustado, porque unas gotitas le salpicaron el pico, los ojos , el cuerpo. Sacudió enojado su plumaje.

Cuando iba a gritar y defenderse de lo que parecía un ataque, casi se desmaya de alegría. El paisaje era muy bello y gracias a DON HELICOPTERO que había seguido su ruta, estaba allí. Observó con asombro un prado muy verde y un arroyo de aguas mansas y cantarinas. Subiendo a la cerca, quiso abrazar el lugar entre sus alas, pero se sorprendió al ver que el agua era de su mismo color azul.

Comenzó a dar saltos y a hacer cabriolas.

Saltó tanto y sacudió tanto sus alas que se dejó caer muy fatigado sobre algo blando y mullido.
No era otra cosa que un colchón de hojas que habían bajado de los árboles para ofrecerle a PICOAZUL  un rincón de descanso y locos sueños. 

Acomodó con sus pequeñas alas unas cuantas hojas formando un almohadón, y se dispuso a dormir una plácida siesta.

Era un lugar mágico que despertaba sus fantasías. 

Eran tantos y tantos sus sueños que se encontró parado mirando un edificio que tenía enfrente. Era 
una escuela . En el patio se oía el bullicio de los chicos que gritaban y reían. Se quedó muy quieto y 
pensativo. El árbol que estaba a su lado le preguntó que le sucedía.--Me gustaría cumplir uno de mis sueños--.dijo PICOAZUL.

--¿ Cuál ?--, preguntó el árbol.

Quisiera ser maestro para compartir con los niños todo lo que sé, lo que he visto , lo que he aprendido; 
la amistad, amor, comprensión y hospitalidad que me brindaron en los lugares que visité.
¿ Podrá PICOAZUL algún día cumplir su sueño ? o...¿ será simplemente fantasía?.

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