A MI MADRE QUE ME
OBSEQUIÓ LA
VIDA,
LE DEDICO ESTAS POESÍAS QUE ASEGURAN
QUE AUN LA TENGO Y QUE LA ESTOY
DISFRUTANDO.
Siempre he perseguido la libertad, no la palabra
en sí, sino el hecho mismo de la libertad.
Todos somos libres de hacer y decir ciertas
cosas pero todo llega a un límite. Cualquier locura que uno cometa dentro
de una sociedad es castigada al chocar con intereses de alguien más
poderoso.
Es así como en mi afán de encontrar la
libertad, emprendí el viaje más maravilloso, alucinante y misterioso que
pueda existir, el viaje hacia adentro de uno, donde no hay redes ni
barreras, donde uno puede pensar y decir lo que se le antoje sin ningún
condicionamiento, sin miedos, perjuicios, ni dogmas, donde descansa el
amor que es el emperador de todas las cosas, la muralla donde uno se
refugia, alimenta y prepara su entrevista con el mundo que lo rodea.
Es ahí donde se pueden cruzar todos los
límites, donde se gastan los frenos del corazón y donde tiene su nido la
libertad, no la palabra en sí, sino el hecho mismo de la libertad.
El libro es sólo un pretexto para invitarlos a
pasar «MURALLA ADENTRO».
Julio A.
Calvo