Paridor
del canto
Aquél
que nació y no trajo
entre
las venas el trino
se
va a gastar ensayando
pa
agenciarse de un estilo
y
por más que le ponderen
las
posturas y óido fino
en
cuantito desembuche
le
habrá de salir fruncido.
Todo
está en el sentimiento
al
momento de parirlo
después
uno lo acomoda
pa
hacerlo más dulce y lindo
y
la gente se da cuenta
ni
bien prepara el hocico
si
al que canta no le duelen
las
yagas de su vecino.
No
habrá máistro que le enseñe
porque
el canto no es oficio
ni
se aprende en las escuelas
o
en una pila de libros
el
canto viene en la sangre
entre
las carnes metido
y
ande se tiemplan los nervios
brota
en maduro racimo.
Ansí
he visto a muchos de eyos
buscando
abrirse camino
en
algo que no es pa todos
sinó
pa los elegidos
sólo
Dios en su grandeza
le
va a templar bien los hilos
si
la chaira del aplauso
no
dentra a meyarle el filo.
Monte
adentro
Asoma
arisco por la picada
escucha
atento ventiando el aire
y
arranca al trote quebrando ramas
ni
bien le yega el rumor del baile.
Trae
los aromas de la madera
y
el grito macho de los obrajes
astiyas
duras de nuestros montes
sudores
agrios y hachar de balde.
Encara
firme, planta la taba,
blanquea
los ojos buscando carne
y
al rejucilo de su mirada
entre
las hembras se arma el desbande.
No
hay quien lo aguante cuando consigue
igual
que un junco se hamaca suave
y
por la cancha va desgranando
su
estampa altiva de puro tape.
Músculo
tenso con temple de hacha
áspero
el habla de caña y mate
estirpe
brava de montieleros
que
ayer forjaron la patria grande.
La
chuza del candidato
Viá
preparar munición
olfatiando
el entrevero
ya
escucho gritar los teros
como
a tiro de cañón
tengo
que ser muy chambón
pa
que me agarren dormido
porque
nunca me descuido
y
en cuestiones de topadas
a
la primer clarinada
ya
tengo el pié en el estribo.
Se
alborota el avispero
al
colazo de la iguana
y
en cuestión de hablar macanas
todos
se anotan primeros
como
chancho criao con suero
son
de chijete liviano
y
por un puñao de grano
le
entreveran los papeles
y
al que ayer tuvo laureles
mañana
lo hacen gusano.
Y
otra vez el pueblo siente
la
chuza del candidato
que
en su discurso barato
es
un lujo como miente
igual
que en fierro caliente
machaca
de tal manera
con
su promesa rastrera
que
uno cansao de sermones
al
yegar las elecciones
le
encaja el voto a cualquiera.
Total
enfrene al que enfrene
apenas
lo aten al carro
dentra
a zarandear el tarro
pa
ver cuanta plata tiene
y
después si mal no viene
cuando
alguno le protesta
nunca
falta quien lo acuesta
por
más que tenga razón
usar
la Constitución
parece
que los molesta.
Ninguno
le da importancia
que
el pobre peón se deslome
mientras
no duerme ni come
otros
se compran estancia,
a
pesar de mi ignorancia
los
conozco por la traza
burros
que ni tenían grasa
pa
hacer una torta asada
andan
de cola parada
con
güen auto y linda casa.
Y
de ande sale esa chala
si
no es del sudor ajeno
uno
se traga el veneno
mientras
el otro amorrala
ansí
me muera en la mala
sin
tener un alivéo
no
viá entrar en su rodeo
porque
no tengo señal
y
como todo bagual
si
me buscan corcoveo.
Por
eso es que los espero
con
el garrón como estaca
cuando
mi razón se empaca
sólo
la banca mi cuero
y
si por ser tan sincero
alguien
se siente molesto
sepan
que nunca me acuesto
con
el lujo y la abundancia
total
morir en la estancia
da
lo mismo que en el puesto.
Entre
el sol y las estreyas
Va
a ser linda la carrera
cuando
dentren a la cancha
el
de ajuera trae laureles,
muchos
premios y medayas,
ande
quiera se presenta
levanta
su güena chala
y
la gente que va a verlo
cada
vez le hace más fama.
El
de aquí tampoco es malo
en
el pago copa y banca
pero
tiene sus problemas
salió
duro de quijada
y
entre el calor del aplauso
de
aqueyos que sienten de alma
se
ha ganao sus enemigos
por
decir lo que otros cayan.
Ande
habrán de ir los cantores
si
no escupen cuando cantan
toda
la yel de su pueblo
que
es cada vez más amarga
y
entre el frío de las latas
de
la música importada
no
hacen arder los fogones
con
el calor de una zamba.
Aunque
traigan el lomiyo
yeno
de estreyas y rayas
aquí
los espera el sol
de
nuestra celeste y blanca
y
al subir al escenario
sin
pedir ni dar ventaja
vamos
a ver compañero
quién
hace temblar las tablas.
Cosas
de muchacho
Siempre
jué medio alocao
pero
más de ahi no pasaba
tal
vez tenía esos arranques
por
los vicios de la crianza
se
hizo mozo y un güen día
en
un domingo de taba
pareció
buscar la güelta
pa
hacer su primer macana.
Se
estaba jugando mucho
entre
muy pocas palabras
y
al yegar lo recibieron
miradas
turbias de caña
se
le prendió a una boteya
remojando
la garganta
tan
seca como su cinto
pa
copar una parada.
Había
güenos tiradores
sin
salirse de la raya
de
ruleta o güelta y media
era
clavada y clavada
soplaba
un aire caliente
el
de la chispa sudaba
corriendo
de un lao pal otro
amorralando
la plata.
Ya
se alzaban nubarrones
en
las mentes afiebradas
facones
y verijeros
se
movían entre las vainas
y
al tiempo que los trabucos
diban
calentando balas
no
tuvo mejor idea
que
manotiarles la taba.
-Señores
-dijo sonriendo-
-se
terminó la jugada
asigún
mi parecer
ya
se habrán sacao las ganas
es
güeno que cada uno
enderiese
pa su casa
no
sin antes convenir
el
horario pa mañana-.
Los
dejó a todos más fríos
que
en un invierno sin manta
y
ya se armó la de a pié
meta
lonja y puñalada
hasta
que en la polvadera
el
relumbrar de una daga
se
apagó en un corazón
como
se apaga una brasa.
Se
sofrenó la trifulca
un
cuerpo cayó de espaldas
hubo
un profundo silencio
quebrao
por unas boquiadas
la
tierra se jué asentando
y
en lo pelao de la cancha
quedó
tendida una prueba
de
bromas que salen caras.
Dulzor
y Sancocho
Empezó,
como cualquiera
siendo
apenas un borrego,
templaba
lindo el mocoso
y
entonaba más o menos.
Cuando
ya jué mayorcito
le
cambió flauta al garguero
y
destapó una vertiente
echando
a correr sus versos.
Jué
río, zanjón, laguna,
ensenada,
arroyo, estero,
tupido
monte o llanura,
montaña,
mar y desierto
y
en bravas amanecidas
con
muchos cantores güenos
desgranó
pa los aplausos
todo
el dulzor de su acento.
Pero
siempre lo ladiaron
de
los salones del centro,
tal
vez porque su guitarra
tráiba
música del pueblo.
Naide
entropiya baguales
si
no responden al freno
y
a muchos no les conviene
que
les ventilen secretos.
Sin
embargo pueden verse
sancochos
en caldo espeso
que
no le hacen asco a nada
con
tal de estar en el juego.
Alguien
tendrá que explicarme
porqué
todo lo que es nuestro
pa
que dentren unas papas
queda
ajuera del puchero.
Por
tu colmena
Aquí
vuelvo sediento
de
tus tiernos panales
pa
aliviar con guarapos
mi
destino andador
y
tu tibia colmena
enjambrando
mis males
me
hace dulce el camino
recordando
tu amor.
Voy
cambiando caballos
y
aliviano morrales
pa
salir al galope
con
mi pingo mejor
me
perfuman la noche
florecidos
rosales
y
mi apuro se moja
con
espuma y sudor.
Clavo
espuelas sin asco
al
cruzar pastizales
el
bañao, la montaña
y
el arroyo cantor.
En
las patas veloces
de
mis fieles baguales
me
he jugao esta carta
de
yegar con el sol.
Ya
se tiñe la aurora
despertando
trigales
y
el azul de los linos
reventando
en la flor.
Mientras
tiemblo impaciente
al
cruzar tus umbrales,
me
desbordan las ganas
de
abrazarme con vos.
Llagas
No
mendigues pequeño
por
favor te lo pido
que
me siento culpable
de
este mundo mezquino;
como
todos los padres
debo
criar a mis hijos
y
en mi casa no sobran
más
que platos vacíos.
En
tu mano tendida
veo
el triste camino
que
se tuerce y termina
en
la senda del vicio;
nunca
faltan aquéllos
que
fingiéndose amigos
te
conviertan la vida
en
dolor y martirio.
Y
después será tarde
para
llantos y gritos
cuando
pongan un arma
en
tu mano de niño;
y
desprecies al mundo
por
el polvo maldito
que
envenena tu mente
de
salvaje delirio.
Yo
conozco la falta
de
tibieza en el nido
y
las púas del hambre
cuando
calan los fríos;
también
sé que hay banquetes
con
manjares y vinos
donde
gente muy rica
ni
sabrá que existimos.
No
les des con el gusto
de
entregarte vencido
la
limosna lastima
sin
mostrar el cuchillo;
aunque
suene soberbio
el
orgullo es más limpio
y
el sudor del trabajo
tiene
un gusto más lindo.
Medio
diablo
Alumbrao
por la luz mala
hace
nido en las taperas
su
cabayo es un oscuro
como
la noche más negra
del
recao y de las pilchas
por
todas partes le cuelgan
payeses
y brujerías
con
gualichos pa las hembras.
Y
cuando dentra a un bailongo
ahíjuna,
tienen que verlas
se
atropeyan y a los gritos
enseguida
lo rodean
unas,
le piden un beso
otras,
que baile con eyas
y
nunca falta la moza
que
de rodiyas le ruega.
Ningún
varón se le planta
ni
ansí le saque la prienda
y
al lao de él se siente un tufo
como
de abajo 'e la tierra;
en
ocasiones se escucha
el
ruido de sus espuelas
cuando
viene caminando
sin
que ninguno lo vea.
Al
yegar la madrugada
antes
de irse las estreyas
con
la más linda en las ancas
muenta
y al tranco se aleja
y
entre el auyar de los perros
varias
mujeres comentan
-pobrecita
la muchacha
tan
güena y decente que era-.
Guarapos
lechiguaneros
Un
día le yegó al rancho
como
quien cae de visita
y
ahí nomás de regalona
se
le subió a las rodiyas.
Las
toscas manos del crioyo
la
enyenaron de caricias
y
dende entonces los dos
jueron
yunta concebida.
Los
vieron en las bailantas
desgranando
melodias
o
durmiendo a campo raso
marchitando
la gramiya.
Él,
borracho por el vino
eya,
de música y risas
se
arroyaban en el poncho
hasta
que al fin se dormían.
Él
le arrancó de la entraña
con
cada nota sentida
guarapos
lechiguaneros
de
los montes y las islas,
y
en la dulce bendición
que
le dio Santa Cecilia
encerró
al arisco viento
pa
soltarlo en armonía.
Mirenlá,
si no es pa verla
con
la gracia que se estira
yamando
a la concurrencia
al
rezongar por la herida
y
él entregao a su antojo
se
hamaca suave y se inclina
como
agradeciendo al cielo
la
suerte que yeva encima.
Ese
es el músico nuestro
y
su cordiona es la misma
más
gastadora de engrudo
que
el cura de agua bendita
y
cuando el tiempo les yegue
por
esa ley de la vida
seguro
que Tata Dios
ya
está esperando en la pista.