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Artes y Oficios

EL ARTE DEL IKEBANA

La palabra  Ikebana significa "Flor viva colocada " (ike, colocar; bana , flor) y define este arte : hacer arreglos mediante  la colocación de flores sobre un kenzan o bandeja de púas. Hay tres escuelas de ikebana: la Ikenobo, la Ohara y la Sogetsu. Cada una está compuesta por varios estilos. El más difundido es el Moribana según las reglas Sogetsu. Estas dividen a la naturaleza  en tres elementos: Shin (el cielo), Soe (el hombre) e  Hikae (la tierra). Puesto que el hombre es el centro, el ikebana representa sus relaciones con el cosmos y su paso por el mundo. Los elementos se simbolizan con tres líneas verticales en cuyos extremos hay un círculo (Shin), un cuadrado (Soe) y un triángulo (Hikae). 

En la práctica estos símbolos se expresan con ramas, flores, raíces y piedras. El Moribana se realiza dentro de fuentes de diversas formas y medidas ; en base a éstas deben determinarse las dimensiones del arreglo. En los más pequeños, el largo de Shin equivale a la mitad del diámetro de la fuente más el alto de la misma. Soe mide tres cuarto de Shin e Hikae guarda similar proporción con respecto a Soe. En los medianos, Shin tiene una vez y media el diámetro de la vasija más su altura. Los otros elementos mantienen la proporción anterior. En los arreglos grandes, Shin mide dos veces el diámetro de la fuente más su altura, Soe tres cuarto de Shin e Hokae la mitad de Soe. A partir de estos principios existen dos fórmulas: la vertical y la inclinada, divididas en ocho combinaciones básicas. De ahí en adelante la libertad imaginativa del artista del ikebana es total.

ALGO SOBRE EL TEATRO JAPONÉS

Es natural que en nosotros la palabra teatro esté relacionada íntimamente con Grecia. Pero el Japón, también marino e insular, tuvo desde antiguo formas dramáticas.

"Hay tres formas tradicionales de teatro japonés. La más antigua se denomina NO, y se desarrolló en el siglo XIV. el arreglo del escenario es sencillo. Los actores llevan máscaras y vestidos de estilo antiguo.

El KABUKI se desarrolló en siglo XVII; está lleno de escenas dramáticas y de gran acción, el vestuario es elaborado y colorido. Son populares las luchas de espada, las danzas emocionantes, los cambios espectaculares de vestido, y los efectos especiales como tormentas de nieve o trueno.

El BUNRAKU es una clase de teatro de títeres. Se representó primero en el siglo XVI. Los títeres son de medio tamaño natural y muy realistas. Cada títere es manejado por tres personas visibles en el escenario. ".

Estos tres tipos de teatro tienen aspectos parecidos; los actores tanto del NO como del KABUKI son hombres. Las piezas usan con frecuencia relatos similares, el acompañamiento musical es importante en todos ellos. Cantores narran partes de la pieza del NO y KABUKI y todos los relatos del BUNRAKU.

Para crear  efectos especiales, se usan tambores, flautas, el shamisén de tres cuerdas, el ccoto de trece cuerdas, y otros instrumentos musicales.

Aunque hay muchas diferencias entre estas formas y el teatro griego, no dejan de ser significativas algunas similitudes. Tales son el empleo de máscaras, la ausencia de actrices y una historia antigua. El conocimiento de la parte escénica y musical del drama griego no es muy bueno, pero si se sabe que era inseparable de una representación. Esto  mismo ocurre en el gestual y venerable teatro japonés.

EL MISTERIO DE LA OPERA CHINA

La ópera china difiere por completo de la idea que cualquier occidental tiene sobre lo que debe ser una ópera . Como la italiana, francesa o alemana , reúne música, poesía, canto y danza. Sin embargo, a estos elementos los orientales añaden la pantomima estilizada, la acrobacia, las artes marciales y otras formas específicas de combate, así como una técnica singular de maquillaje y atavío.

A diferencia de la ópera occidental, la china enfatiza siempre el aspecto visual, de manera que las impresiones plásticas dominan sobre las auditivas. Todo ello basta para crear, en el escenario casi desnudo, un mundo fantástico paralelo al mundo real  que comparten los miembros de la civilización china. De ella nace esta peculiar forma de hacer teatro, arte que expresa cinco virtudes clásicas: lealtad, piedad, justicia, rectitud y decoro.

Para aquel que  no está familiarizado con esta cultura, resulta muy difícil captar su sentido , porque esta ópera, es una "puesta en escena del alma china".

Arte milenario  y proverbial  , donde predomina un sistema de señales y símbolos comprensibles  sólo para los conocedores, tiene una temática muy amplia, siempre abarcando la gama de emociones humanas pero con una evidente preocupación por los asuntos románticos, guerreros y de la realeza, sin dejar de lado los antiguos mitos y leyendas, que datan de hace milenios y empero no pierden su elocuencia ni su fuerza expresiva.

   

LA INVENCIÓN DE LA IMPRENTA Y LA LEYENDA DE FAUSTO Y SU PACTO CON    EL DIABLO  

 
Los antiguos romanos, y antes que ellos los chinos, conocían el arte de imprimir: grababan previamente en planchas de madera o en cortezas de árboles palabras o figuras, y luego las estampaban en vasijas, o en pieles de cordero, o en pergaminos, o, más cercano a nosotros, sobre papel. Y por eso Góngora , que lo sabía, pudo decir en Angélica y Medoro:
   
"Los troncos les dan cortezas
en que se graben sus nombres
mejor que en tablas de mármol
o que en láminas de bronces"
 
Claro está que Góngora exageraba, porque las cortezas o las planchas de madera no soportaban un uso prolongado, y fácilmente se rompían, con lo cual la impresión resultaba lenta y costosa. Finalmente este procedimiento cayó en desuso cuando Gutenberg reemplazó las planchas de madera por tipos metálicos móviles colocados en una armazón también metálica. De haber dispuesto de ellas, las sibilas no hubieran escrito sus profecías en hojas de palmera, como lo hacían. Dígase, de paso, que tal hoja era llamada folia (hola), de donde viene nuestra palabra folio.
 
En las primeras impresiones y en los manuscritos se acostumbraba a dejar un amplio margen donde debía colocarse la mayúscula inicial de un capítulo, para que aquel que había encomendado la impresión diseñara la mayúscula según sus propios gustos, lo cual solía hacerse con vivos colores, entre los que predominaba el rojo.

El pobre Gutenberg padecía de serios problemas económicos, y se vio forzado a pedir un préstamo a su socio Juan Fust. Al no poder pagarlo, Fust se quedó con la imprenta. Según se dice ahora, Gutenberg se quedó sólo con la experiencia, en tanto que Fust se apresuró a imprimir numerosas Biblias que llevó a París, donde un impreso común costaba 500 coronas de oro. Fust comenzó a vender sus Biblias a 60 coronas, y las entregaba de inmediato, sin que el adquirente tuviera que esperar .

Los demás impresores y escribas quedaron  pasmados y,  al ver las iniciales rojas y brillantes que adornaban los ejemplares de Fust, sospecharon que ese rojo era la sangre del propio Fust, con la cual él sellaba un pacto con el demonio. Convencidos de todos esto, acusaron a Fust por hereje y en convivencia con el diablo . Se puso en marcha la máquina de la justicia: Fust fue detenido, registrada su casa y su imprenta, y allí naturalmente fueron encontradas muchas Biblias con las famosas iniciales sangrientas. Pero Fust no era ningún tonto. Sabía que corría el riesgo de ser llevado a la hoguera, de modo que le pareció más prudente decir toda la verdad, que hasta entonces había mantenido en secreto, y revelar la historia de la invención de Gutemberg. Asombrados y maravillados los jueces levantaron los cargos que había contra Fust, y prontamente la imprenta se propagó por toda Europa, y luego por todo el mundo.

Si tenemos en cuenta que en París Fust era conocido como Fost, que se escribía Faust, no debe extrañarnos que en español digamos "Fausto" ni que haya perdurado la primitiva hipótesis de que Faust tenía un pacto con el diablo, sellado con sangre, que Goethe inmortalizó y que nuestro Estanislao del Campo pudo aclimatar con muy buen humor en el teatro Colón.

Para terminar, digamos algunas palabras más sobre Juan Fust. Como todos los hechos históricos han sido afirmados por algunos y negados por otros, no faltó quien sostuviera que los tipos móviles no fueron inventados por Gutenberg sino por un tal Pierre Schoeffer, a quien correspondería también el honor de haber descubierto la tinta adecuada para imprimir las letras móviles. Fust, encantado y agradecido, dio a Schoeffer su hija en matrimonio, pero se quedó con la imprenta, llevó sus Biblias a París, etc.

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