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VAN
GOGH: EL
INFIERNO DE LA CREACIÓN

"¿ Qué es dibujar ? ¿cómo se llega ?. Es
la acción de abrirse paso a
través de una pared de hierro invisible, que parece encontrarse entre lo
que se siente y lo que se puede..." (carta 237 a su hermano Theo).
Toda
la breve vida de Vincent Van Gogh fue una odisea interior, una de las
grandes aventuras artísticas y humanas de los tiempos modernos. Su
intenso amor por la humanidad, su lucha sin tregua contra la propia
soledad y contra las desdichas del prójimo lo llevaron a intentar las más
difíciles empresas. Pero para su desgracia en todas fracasó. No es
extraño, entonces, que un año antes que se quitara la vida,
reflexionara que quizá había encontrado la pintura cuando "ya no
tengo dientes ni aliento". Y es que verdaderamente si algún pintor
descubrió por su propia cuenta la pintura, ese fue Van Gogh. Porque si
bien se sabe que a los nueve años empezó a dibujar, su vocación se hizo
presente cuando ya tenía 27 años de edad y no se sentía atraído por el
aprendizaje académico. Cierto es que se inscribió en escuelas de pintura
y practicó formalmente, junto a los pintores, pero no llegó a
familiarizarse con esas técnicas , prefiriendo seguir descubriendo por si
mismo los secretos del arte.
En
la correspondencia que le dirigía a su hermano Theo, hay múltiples
testimonios de que le agradaba no haber aprendido a pintar, porque eso le
concedía una libertad que de otra manera no habría tenido. Quizá debido
a esta carencia de técnica, Van Gogh pudo desarrollar sus propias
concepciones del arte.
La
falta de las pequeñas victorias, hacen
que Vincent Van Gogh viva
intensamente sus propios dramas y
los de la gente humilde que frecuenta. Rechazado por la sociedad burguesa
a la que había pertenecido, se margina de ella y busca primero encontrar
refugio en el misticismo y en las actitudes mesiánicas; este
contacto, le hacen redescubrir su vocación, la que jamás abandonará.
A
través de las 668 cartas a su hermano Theo, se puede sentir con dramatismo
creciente la angustia del artista que no encuentra la forma que dé
sentido a la pasión que infunde a sus cuadros. Y se puede igualmente
disfrutar con el pintor los placeres reservados al creador, cuando este
logra con un golpe de luz, con una pincelada o con una teoría sobre la composición resolver los pequeños y grandes problemas de
llenar con arte el blanco lienzo que tiene enfrente. Pero hay algo más en las
Cartas a Theo que hace
de esta obra una pieza de valor humano excepcional: subyacente, confundido
con la pasión creadora, y hasta en cierta medida responsable de la misma
, se halla el amor fraterno, la confianza en el destino de un hombre y el
deseo de creer en algo tan vertical como la convicción de ser artista.
"..Puedo
ciertamente , en la vida y
en la pintura privarme de Dios, pero no puedo, en mi sufrimiento, privarme
de algo más grande que yo y que es mi vida: la potencia de
crear...". El
intenso colorido, la brillante luminosidad, ya se han instalado plenamente
en la obra de Van Gogh, cuando abandona Paris después de conocer a la nueva corriente de los impresionistas, buscando
el sol , el encuentro consigo mismo, la plena expresión de su arte, de su forma de vida y de su
comprensión del universo; su obra se encamina directamente al expresionismo.
Pero es allí también donde
se resiente su salud, donde todo hace crisis.; no exagera cuando dice
"....eso no me ha costado a mi más que mi esqueleto bien
arruinado, mi cerebro bien chiflado...".
A partir de entonces se
producirá el desquiciamiento total en la vida de Vincent van Gogh: pasará
de un hospital a otro, de una crisis a otra, de la esquizofrenia a la
demencia, del terror a la impotencia. Y sabrá asimismo del escarnio, la persecución
y la condena , aprenderá a amar a los seres que como él, faltos de razón
y expuestos al abandono dentro del manicomio, establecen fuertes lazos
para contrarrestar su debilidad; aceptando con deslumbrante lucidez su
nueva condición: "Pienso asumir sin rodeos mi oficio de
loco", con tal de continuar pintando como quiere. Ya para entonces ha creado su propio mundo lleno de colores, de
luces, de incendios, donde nadie que no sea artista puede penetrar porque
en vista de que el mundo
tranquilo y formal en que debía desempeñarse lo marginó, hizo aparte el
suyo, de dimensiones y profundidades distintas a las "normales",
donde todo es posible, incluso el suicidio.
Haití,
una explosión de color. Tal vez Colón y su puñado de aventureros acuñaron
una simple pero expresiva frase parea describir lo que se hallaba frente a
sus ojos : "¡ una maravilla! ". Y la verdad es que tamaño
adjetivo parece encajar a la perfección en la impresionante belleza de
estos paisajes bucólicos, de exótica flora, playas de arenas negras, bahías
de aguas cristalinas, paisajes donde los colores son nítidos, y donde de
pronto, entran en escena esbeltos personajes con trajes llamativos,
llevando en la cabeza un cesto repleto
de frutas o el tradicional sombrero de paja, yendo al mercado desde sus
casas rústicas. Un conjunto que se mueve en una incesante acción
multicolor. Esta atmósfera típica de Haití, de inmediato hace impacto,
así como un cuadro que bien puede ser fruto de los pinceles de sus ya
famosos artistas locales. Escenas cotidianas
del mercado , enamorados en los balcones, los tap-tap (camionetas
taxi) repletas de gente, son algunos de los símbolos de la nación , que
se reflejan en los cuadros de vivos colores de sus pintores naif.
Naif, ingenuos, primitivos,
estos
artistas haitianos, constituyen algo así como un "rasgo de carácter"
de este pequeño país. Pero ¿ cómo surgió aquí este movimiento? ¿
por qué existen tantos artistas naif en una isla en medio del Caribe?.
Esta faceta artística de Haití es uno de los resultados más
significativos de un largo proceso en busca de una identidad nacional y
está íntimamente ligada a
su historia, desde el descubrimiento del lugar, la mezcla de etnias, el
sometimiento , la piratería de la época disputando la primacía , las
misérrimas condiciones de vida y las ideas que provenían del proceso
revolucionario que vivía Francia; fueron los factores que ayudaron a
desencadenar fuertes
sentimientos de liberación en la pequeña colonia.
Ya
lograda su emancipación, la pintura haitiana ha sido un vehículo para la
afirmación cultural de un fenómeno que tiene sus raíces en remotas
tradiciones africanas.
Hoy,
madura y serena, trata de explorar nuevos horizontes, jóvenes pintores -
no ya jornaleros o sacerdotes del "vudú" que también pinta -
investigan más allá de este mundo que han heredado, con sus infinitas
posibilidades de colores y formas.
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Pintor de gauchos
Florencio Molina Campos
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Gauchos, carretas, caballos, chinas querendonas, rebenques y guitarras son
algunos de los elementos que abundan en la obra de Florencio Molina
Campos, cuya fama y la de la firma Alpargatas - cuyos almanaques el
artista ilustró - van de la mano.
No se puede precisar muy bien si Alpargatas debe su fama a los dibujos de
Florencio Molina Campos o si el ilustrador se hizo famoso a expensas de su
sponsor. El caso es que desde 1931 hasta 1936 y luego entre 1940 y 1945 en
miles de hogares y negocios argentinos había un almanaque con las
caricaturas campestres de don Florencio. El caso es que Molina Campos
desde muy niño tuvo aptitudes para el dibujo ( se conservan algunos hechos
cuando tenía 7 años); nació en Buenos Aires en 1891 y su primer
contacto con el campo lo tuvo cuando su familia se trasladó Chajarí (Entre
Rios), luego tuvo alguna experiencia en la venta de hacienda hasta que
comenzó a trabajar con su hermano en un obraje del Chaco santiagueño.
En 1926 realizó su primera exposición en la Sociedad Rural Argentina,
donde el Presidente Marcelo T. Alvear admiró sus trabajos y le
consiguió una cátedra como profesor de dibujo en el Colegio Nacional
Nicolás Avellaneda. A partir de entonces su trabajo se hizo más
profesional y publicó una serie de Picapiedras Criollos en el diario La
Razón. En 1931 se comenzaron a editar los famosos almanaques de Alpargatas
ilustrados con sus dibujos; al mismo tiempo exponía en prestigiosas
galerías de los Estados Unidos y Argentina.

Una de las características de la obra de Molina Campos, es la precisión
que buscaba en los detalles de la vida del gaucho. Detrás del aspecto
caricaturesco, de los caballos de ojos saltones, de los rostros exagerados
de los paisanos y de las sonrisas de dientes separados de las chinas se
pone en evidencia un fuerte deseo de exactitud de un observador agudo
y acostumbrado a convivir con aquello que representaba en sus dibujos. Los
conocedores del universo gaucho, de sus vestimentas, costumbres y vida
afirman que Molina Campos reproducía a pie juntillas los más nimios
detalles, lo que indirectamente lo convierte en un verdadero
documentalista. La doma, la yerra, el arreo, las payadas, las mateadas y
hasta la visita del lechero al rancho, todas las actividades imaginables
del paisano criollo fueron retratadas por Molina Campos con tanto afecto
como precisión.
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MOZART, ESE GENIO INESTABLE
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El optimismo y la serenidad de la música de Mozart están en profundo
contraste con una vida marcada por las deudas y en constante
inestabilidad. Mozart fue un niño prodigio (n.1756) empezó a golpear las
teclas del clavicémbalo a los tres años, tocaba el violín a los cuatro y
compuso su primera música, al tiempo que dio las primeras ejecuciones en
público, a los cinco y medio. Su vida estaba llena de música, y su papá,
notable violinista, comprendió la posibilidad de ganar dinero con el
extraordinario talento de Wolfgang y se las arregló para emprender giras
por Europa para exhibir ese milagro musical único y asegurar un futuro
independiente para su hijo . Desde la edad de seis años, empleó los
siguientes once años de su vida en giras, concretó exhibiciones en todas
las grandes ciudades y ante prominentes personalidades.
Esta vida de continuos viajes influyó en la salud y en la personalidad de
Mozart; era más maduro y más serio que otros chicos de su edad y estaba
siempre débil y enfermo. su perenne disposición hacia las relaciones
humanas no fue normalmente correspondida, aunque conoció a mucha
gente tuvo pocas oportunidades para hallar el eco esperado y no hizo en
realidad verdaderos amigos. Ya por 1773, conoció a Aloysia Weber, una
soprano de dieciséis años, de la que se enamoró, abandonado todos sus
proyectos y futuro para seguir a la joven; se trasladó a Paris, pero sin
gran éxito.
Mozart ya no era un niño prodigio, regresó a Salzburgo, aceptando un
puesto de organista al lado del arzobispo. De cualquier manera no
permaneció allí largo tiempo, él encontraba la situación intolerable,
llena de restricciones, por lo que marchó buscando a su enamorada (A.Webwer),
la cual ya se había casado, por lo que centró su atención en la hermana
menor de ella: Constanza, con la que casó y fueron razonablemente felices.
si bien su situación económica mejoró mucho, su administración, fue muy
mala, surgiendo una gran inestabilidad, en un Mozart que no sabía estar
quieto (en un año se mudó nueve veces). Nunca logró un puesto importante
en la corte, que es lo que deseaba; por lo que se dedicó a una vida muy
azarosa, aceptando los encargos que recibía, que no eran muy redituables.
Recién en 1791, le llegó un nombramiento de director musical de la
catedral de San Esteban, cargo que le habría librado de sus
preocupaciones, pero ya estaba muy enfermo.
Mozart ha sido
certeramente descrito como un niño sin edad madura y un adulto sin niñez".
Fue incapaz de desarrollar una personalidad estable, pero produjo mucha de
la música más bella que ha existido. Fue uno de los más grandes creadores.
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EL ARTE DEL MOVIMIENTO
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Charles Chaplin: el arte del movimiento , algo así como la pintura
agitándose y renovándose sin cesar en una sinfonía visible; arte que sólo
un hombre como él supo tocar como en un teclado de varios planos, en el
cual todos los elementos sentimentales y psicológicos que determinan la
actitud y la forma de los seres , concurren a confiar a la sola
expresión cinegráfica el complejo desarrollo de su aventura interior.
Él no habla jamás , no escribe jamás , no explica jamás, tampoco necesita
encerrar el gesto efímero en el símbolo estilizado de la
mímica; por él , el drama humano posee un instrumento expresivo
insospechado. Una pantalla , sobre la cual cae un haz de luces , frente a
ella nuestros ojos, y detrás de ellos, el corazón.
Poeta, creador de mitos, de símbolos y de ideas; un hombre que se puede
reír de sí mismo libera a todos los hombres del peso de su vanidad,
Carlitos Chaplín, no "juega un papel ", concibe el universo en conjunto y
lo traduce por medio del cine.
El lenguaje en Chaplin ya no es una convención, la palabra está suprimida,
es con sus pies que danza, cada uno de sus pies, tan dolorosos y tan
burlescos, representa para nosotros uno de los dos polos del
espíritu, uno se llama el conocimiento y el otro el deseo. Y es saltando
desde el uno sobre el otro que busca ese centro de gravedad del alma. Esta
búsqueda es todo su arte, así como es el arte de todos los grandes
pensadores, de todos los grandes artistas, de todos aquellos que, aún sin
expresarse, quieren vivir en profundidad.
Gracias Carlitos, por ese "golpe de música en medio de los ojos". |
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