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Material compilado y supervisado por la
educadora argentina Nidia Cobiella (NidiaCobiella@RedArgentina.com)
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LOS
DEPORTES INDÍGENAS
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La
mayoría de los deportes modernos reconocen antecedentes más o menos
directos en la práctica de distintos juegos físicos por parte de los
miembros de las civilizaciones antiguas.
Desde
los lejanos ejercicios rítmicos del Cong-Fu, que formaban parte de una práctica
religiosa en la China del año 2800 a.C., hasta el más reciente atletismo
griego del siglo V anterior a
nuestra era , esos juegos han ido sufriendo modificaciones parciales
paralelas al desarrollo de
las sociedades en que se ejercitaban.
Es que también
las actividades deportivas
forman parte de la producción social de los pueblos , y a su vez, constituyen una expresión
de su grado de desarrollo y de la etapa de evolución histórica en que se
encuentran.
Las
sociedades indígenas estaban comprendidas dentro de esas leyes históricas,
y se ha descubierto que desde la época precolombina existían en el territorio de América distintas prácticas deportivas,
estrechamente ligadas a los oficios religiosos unas; otras más unidas a
las condiciones materiales de vida y a las exigencias de destreza física
que ellas imponían al hombre, entre que las que la caza y las prácticas guerreras resultaban las más importantes.
El
pokyah y el tlachtli aztecas, el baggataway de las
tribus meridionales del actual Canadá, también jugado por los iroqueses
y cherokes norteamericanos, el gomahcari de los taramaras
mexicanos, la balsería hasta
hoy practicada por tribus panameñas, el Pali-Kuden y el loncotun
araucanos, la Cha-Huasiña del imperio incaico, constituyen algunas
de las más importantes expresiones
deportivas de los indígenas, que en ciertos casos, influyeron sobre los
juegos de las civilizaciones conquistadoras. |
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SHAH
MAT |
Llegar a saber con certeza cuándo y dónde nació
verdaderamente el ajedrez, es pretender apresar lo inasible. Si bien se han tejido mil conjeturas al respecto y se han realizado
investigaciones minuciosas , los afanes de quienes así perseveraban se
han visto de continuo mutilados por la sombra impenetrable de los siglos.
Entre
los objetos hallados en la tumba de Tutankamón, por ejemplo, fueron
encontradas piezas de un juego de interior que se supuso habría
pertenecido a un juego del que habría derivado el ajedrez. Tiempo después,
no obstante , hubo que descartar aquella teoría. Quizás el primer
vestigio palpable que se tiene hasta la fecha de una forma de ajedrez,
data de 500 años antes de la era cristiana y fue descubierto en la India
bajo el nombre de Chaturanga. Los persas adoptaron el juego y a ellos
debemos gran parte de su actual nomenclatura. Asimismo, los árabes fueron
quienes difundieron el ajedrez a lo largo de la costa norte de África y
en la Península Ibérica.
Los
Bizantinos, entusiastas y practicantes del juego ciencia, lo difundieron
en Rusia y en los Países Escandinavos.
Aquel tipo de ajedrez, sin embargo, no echó raíces en Europa Occidental,
en donde prevaleció la forma italiana del juego, derivada de una fusión
con el ajedrez árabe.
Muchos
son los tratados sobre teoría que nos han legado aquellos grandes
jugadores de antaño -entre los cuales merecen destacarse los árabes -
pero los escritos más antiguos en existencia pertenecen a los jugadores
españoles del Siglo XVI, entre los cuales debemos mencionar a Ruy López
de Sigura, fraile español desaparecido en 1561. Las competencias
individuales de quienes pretendían ser los más grandes jugadores de su
tiempo, llevó en el siglo pasado a la realización de un torneo entre los
mejores ajedrecistas de la época. Dicho torneo fue llevado a cabo
en Londres, Inglaterra, en 1851, y su vencedor fue el brillante combinador
alemán Adolf Anderssen. Oficialmente, el primer campeón mundial de
ajedrez fue Wilheim Steinitz.
(1)
La expresión Jaque Mate, proviene de las palabras persas : SHAH
MAT : "el Rey está muerto".
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El
baggataway: ¿Juego o ceremonia religiosa?
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El Baggataway, muy difundido en las regiones boscosas de América del Norte, se jugaba en campos muy extensos sin medida determinada,
en los que se colocaban dos arcos de tipo similar a los del rugby, y con
una pelota construida con un trozo de cuero cosido relleno de cerda. Los
jugadores (cuyo número tampoco
estaba determinado, y oscilaba entre 50 y 100 por equipo, pudiendo
enfrentarse éstos en un mismo juego con diferencia en la cantidad de
componentes) tenían por objetivo introducir la pelota en el arco
contrario, y no podían tocarla con las manos durante el juego. Para darle
impulso utilizaban una especie de raqueta muy grandes, llamadas sticks, y
según las distintas regiones, cada jugador usaba una o dos raquetas a la
vez.
La
gran cantidad de jugadores y el tamaño de las raquetas daban un carácter
muy violento a este deporte que arrojaba gran cantidad de accidentados y
contusos.
Las
partidas de baggataway se jugaban en ocasiones excepcionales , y
estaban cargadas de una gran solemnidad. Siempre eran precedidas por una
serie de ceremonias y ritos de carácter religioso, destinadas a pedir a
los dioses que otorgaran más vigor a los hombres que participarían de la
lucha. Este juego, fue adoptado y modificado por los europeos, y dio
origen al lacrosse, actual juego nacional de Canadá.

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Variaciones
sobre el Ajedrez
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Las infinitas combinaciones y variantes del juego del ajedrez, un vértigo
mental, un remolino emocional. El muro de silencio que separa - y une - a
los contendientes. El enfrentamiento ¿es, en realidad, entre dos? ¿O es
una contienda, consigo mismo?. Porque en ningún otro juego se expone de
manera tan evidente la propia inteligencia, de manera tan exclusiva la
posibilidad de una derrota, el reconocimiento, al rendir el propio rey.
Luego, la pesadilla retrospectiva; si hubiera hecho esto, si
hubiera movido la torre, el caballo, el alfil, de tal o cual manera, si
hubiera estado más atento, si hubiera observado mejor el movimiento de su
mano, los rictus de su cara, si no me hubiera dejado estar con ese peón
adelantado, etc, etc.
Lo
admirable, una de las múltiples facetas admirables del ajedrez, consiste
en la avalancha de excusas con efecto retroactivo que se le presentan al
perdidoso. ¿Y la voluntad? ¿ La voluntad de ganar, de destrozar el
cerebro de quien está accidentalmente enfrente?.
Un
deporte. Pero, ¿lo es, en realidad?, donde el esfuerzo físico no cuenta,
o cuenta en mínima medida, donde los músculos mentales, en cambio se han
desarrollado de un modo monstruoso. Eso se ve, pero sólo ante el tablero.
¿Y
el tablero, esos escaques, que mirados de otra manera, llevan a la
multiplicación de ilusiones ópticas, simétricos, monótonamente
cuadrados, cada uno un abismo, un pozo de acechanzas, el canto de una
sirena seductoramente fatal?. Cada escaque, un destino, imprevisible en
sus consecuencias más remotas. Sorpresa tras sorpresa. ¿Un juego, un
deporte como los demás?. Peor, la lucha se plantea en términos de una
mente, de sus posibilidades y potencialidades, que son finitas, contra
otra igualmente finita. Pero lo psíquico es más, un alma, un soplo, batiéndose
contra otra entidad psíquica. Oposición de almas. Y el alma es mucho más
que el cuerpo. Perdura, es una de las dimensiones del tiempo, aquello, por
esencia, inconmensurable, hasta que se encuentre una respuesta definitiva.
Y que trasciende. El cosmos es su hogar, su legítimo espacio. El goce o
la derrota de las almas escapa, en consecuencia, a la suma de todos los
vocablos, desborda sentimientos, ideas y emociones, rebasa los poderes múltiples
de sus múltiples significaciones. Sesenta y cuatro escaques. Treinta y
dos piezas.
Y
según el orden instaurado hace tantos siglos, desde la espesura india
hasta las pálidas costas de Finisterre, los peones podrán abatir al rey,
y la poderosa reina cederá al empuje del caballo negro. Para siempre.
Quizás. |
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