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CAPITULO
VIII A fines de 1870 Hernández se incorporó a las filas del ejército jordanista compartiendo la derrota de Ñaembé el 26 de enero de 1871. Posteriormente emigró junta con López Jordán a Santa Ana do Livramento, en territorio brasileño, donde permaneció desde abril de 1871 hasta principios de 1872. Luego viajó a Uruguay en donde habría hecho alguna incursión periodística, posiblemente en «La Patria», según Piccirilli (ibid., p. 329s), para regresar más tarde a Buenos Aires amparado en una amnistía de Sarmiento y publicar el célebre poema gauchesco. Residió en una casa de la calle Talcahuano y luego en el hotel «Argentino» de Rivadavia y 25 de Mayo, mientras su familia se ausentó a la estancia «Cañada Honda» de Baradero para escapar del flagelo de la fiebre amarilla. A mediados de 1873 López Jordán invadió Entre Ríos y el gobierno de Sarmiento puso precio a su cabeza y la de sus colaboradores. Hernández en su condición de tal buscó refugio nuevamente en Montevideo, donde reinició sus tareas periodísticas el 1° de noviembre de ese año en «La Patria», que dirigía Héctor Soto, hijo de Juan José Soto, el editor de «La Reforma Pacífica», su primer periódico en que Hernández iniciara sus lides en la prensa (ver Capítulo II). El 9 de diciembre, López Jordán es derrotado en Don Gonzalo. El 10 de marzo de 1874 Hernández publicó en «La Patria» un manifiesto de López Jordán redactado par él, donde se revaluaba la postura jordanista ante sus enemigos y fracciones disidentes surgidas contra la personalidad del caudillo federal. En abril y mayo publicó en ese media nueve artículos polémicos en respuesta al publicista (6) chileno Benjamín Vicuña Mackena, firmados con el seudónimo «Un Patagón» (Pagés Larraya, ibid., p. 52). En agosto de 1874 compartió con Soto la dirección del periódico y, tras un breve paso por Buenos Aires, regresó a Montevideo y asumió la dirección y redacción de «La Patria», hecho que en octubre anuncia en las páginas del medio del siguiente modo: "Redacción. La ausencia de nuestro amigo el Sr. Soto, nos coloca por algunos días al frente de la redacción de La Patria y los emplearemos en hacer fuego contra la sombría personalidad de Dn. Bartolomé Mitre, que en el delirio de sus ambiciones pretende todavía imponerse por medio de la fuerza y encadenar a su voluntad el porvenir de los pueblos argentinos. J. H." (Chávez, ibid., p. 69). Según Cútolo (1971, p. 564) Hernández utilizará en este medio el seudónimo «Polilla>> (7). En 1874 Mitre y Alsina, los jefes de los dos principales partidos políticos, se disputaban el mando futuro del país, aunque ambos eran resistidos en buena parte de las provincias por su condición de porteños. La actividad del interior favoreció las aspiraciones del doctor Nicolás Avellaneda -Ministro de Justicia e instrucción pública de Sarmiento- nacido en Tucumán. La candidatura de Avellaneda logró la adhesión de diez provincias, por lo que Alsina retiró la propia y dispuso apoyarlo con su partido Autonomista. De la fusión entre el partido Nacional de Avellaneda y el Autonomismo de los «crudos» de Alsina, surge una nueva expresión política: el Partido Autonomista Nacional (PAN). En medio de gran tensión política, las elecciones se efectuaron el 14 de abril de 1874. Como se señaló, el triunfo correspondió a la fórmula encabezada par el doctor Avellaneda, seguido del doctor Mariano Acosta para el cargo de vicepresidente. En las filas de la revolución mitrista para oponerse a la asunción de Avellaneda del 24 de setiembre de 1874 se encontraban viejos enemigos del Chacho, de López Jordán y de Evaristo López. Arredondo, Baibiene, José C. Paz y otros simbolizaban la política que Hernández combatía desde 1857. Por eso el gran antisarmientista habrá de luchar esta vez por la legalidad representada en Sarmiento y Avellaneda (Chávez, ibid., p. 68). En ese marco tratará también de neutralizar los intentos del mitrismo por llevar a sus filas a elementos jordanistas y con ese motivo publica varios artículos en «La Patria»: «De presidente a revolucionario, de revolucionario a pirata»; «La administración Mitre»; «El predominio de Mitre»; «Mitre y Catriel»; «Los dos restauradores»; «Males sobre males»; «Los dos fundadores de la nacionalidad argentina». En «La administración Mitre» Hernández arremetía contra el ex presidente diciendo: "Ahogó en sangre las resistencias de la Patria, para prepararse el camino de la Alianza, que debía dar por resultado la devastación del Paraguay. En esta sección americana, Mitre ha sido un cometa de sangre, un flagelo devastador, un elemento de corrupción y de desquicio y dan testimonio de su existencia los huérfanos, las viudas y los inválidos." (Chávez, ibid., p. 70). En el artículo «Mitre y Catriel» Hernández hacía mención de la utilización del indio en las revoluciones y guerras civiles, por Rosas en Caseros, Urquiza en Cepeda y Mitre en la revolución del 74. Los artículos publicados por Hernández en «La Patria» eran reproducidos casi en su totalidad por «La Política» de Buenos Aires (periódico fundado por Evaristo Carriego en 1872). El 1° de
enero de 1875 suspende su aparición «La Patria» de
Montevideo y Hernández regresa poco después a Buenos Aires
en el marco de la política conciliadora de Nicolás
Avellaneda que había asumido la presidencia de la Nación
el 12 de octubre de 1874 secundado por Mariano Acosta como
vicepresidente.
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