Queme
el azúcar en un molde metálico. Una vez que se haya dorado,
incline el recipiente para cubrir el fondo y los lados.
Coloque
la mitad de la leche con la cáscara de limón y 3 cucharadas de
azúcar. Ponga la mezcla en una cacerola mediana y manténgala a
fuego lento durante 25-30 minutos. Remueva mientras tanto.
Después de retirarlo del fuego quite las cáscaras de limón
con una cuchara.
Bata
los huevos y las yemas. Vierta las otras 3 cucharadas de azúcar
y el resto de la leche. Viértalo gradualmente sobre la leche
hirviendo mientras lo va removiendo. Una vez que haya terminado
de verter los huevos batidos sobre la leche, añada la mezcla en
el molde que contiene el caramelo.
En
una cacerola grande, hierva una gran cantidad de agua. Ponga el
molde en la cacerola de hervir el agua (de manera que el agua
alcance el molde a media altura), lo que en Argentina llamamos
Baño de María. Métalo en un horno calentado previamente
durante una hora. Para verificar el punto de cocción, inserte
una varilla de brochette en el molde; en cuanto la varilla sale
limpia el flan está hecho.
Quite
el flan del calor. Cúbralo y deje que se enfríe a temperatura
ambiente. Una vez frío guárdelo en un refrigerador hasta el
momento en que desee servirlo. Antes de servir, saque el flan
pasando un cuchillo por los lados interiores del molde. Vuelque
cuidadosamente el molde sobre una fuente algo honda. Golpee el
molde suavemente para asegurarse de que el flan no está pegado
a sus lados, y alce el molde.