5 claves para entender el miedo a la amenaza de una tercera Guerra Mundial

miedo a la amenaza de tercera guerra mundial

A lo largo de nuestras vidas el miedo siempre se ha hecho presente, lo encontramos en todas las culturas y aunque resulte importante tener este sentimiento, no saber cómo gestionarlo adecuadamente puede traer grandes consecuencias a nuestro organismo. En este orden de ideas, te presentamos 5 claves que te permitirán entender qué es el miedo y te invitamos a descubrir y reflexionar cómo el miedo a la amenaza de tercera Guerra Mundial nos afecta.

El miedo no evita la muerte. El miedo evita la vida.

Naguib Mahfuz (1911-2006) Novelista egipcio.

COMPRENDER EL CONCEPTO DE MIEDO EN 5 CLAVES Y EL MIEDO A LA AMENAZA DE TERCERA GUERRA MUNDIAL

Clave 1: El miedo es una emoción básica y primaria, es decir, reaccionamos a aquello que ocurre en nuestro entorno; recientemente hemos vivido situaciones que han puesto a prueba nuestras emociones, como por ejemplo, la pandemia y solapado en este escenario que aún hoy se mantiene, recibimos la noticia de un conflicto bélico a gran escala. La reacción que tengamos frente a esta emoción, es subjetiva y genera en nosotros un estado afectivo que se exterioriza en menor o mayor intensidad según las circunstancias.

Clave 2: El miedo tiene una función adaptativa, además de tratarse de una respuesta útil y necesaria, conlleva a que realicemos cambios en el funcionamiento de nuestros pensamientos, comportamientos y cuerpo para adaptarnos al entorno; esto impide que nos arriesgamos en situaciones que, potencialmente, podrían causarnos daño físico y/o psicológico. Nos ha permitido sobrevivir a lo largo del tiempo. En resumidas cuentas, constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, el cual le permite a la persona responder ante situaciones adversas. En ese sentido, es normal y beneficioso para todos los seres vivos tener miedo.

Clave 3: El miedo aparece cuando hay una amenaza, se trata de la angustia ante un peligro ya sea físico o emocional, real o imaginario, en este último caso aunque el peligro no exista por ser parte de la imaginación, el miedo, por el contrario, se presenta muy real. Por lo general se le conoce como una emoción negativa, sin embargo, tiene un rol de protección muy importante.

Clave 4: El miedo dispara un sistema de alarma en nuestro cerebro que se activa cuando detecta una posible amenaza, que, como ya se dijo, puede ser real o supuesta, presente, futura o incluso del pasado.

Clave 5: El miedo genera respuestas fisiológicas, corporales y conductuales muy reales. Por ejemplo, podemos experimentar un aumento del ritmo cardíaco, sudoración excesiva, entre otras, así como también liberación de hormonas como cortisol y adrenalina, en otros casos se pueden presentar trastornos de ansiedad y ataques de pánico.

Con estas cinco claves, queda claro que el miedo, como toda emoción debemos sentirla, es necesario siempre que analicemos objetivamente el contexto para que no sobrepase los límites saludables.

Un concepto que recoge las claves antes mencionadas sería el siguiente: “el miedo es una reacción proporcionada ante la presencia física o simbólica de un estímulo amenazante, real o imaginario, del presente o del pasado y además es una de las emociones que más genera malestar en las personas, porque genera sensaciones de desasosiego, preocupación y sensación de pérdida de control, sin embargo, su funcionalidad es fundamental para la supervivencia.

Esta emoción genera una activación fisiológica en el ser humano como la aceleración de la frecuencia cardíaca, sudoración, temblor, entre otros. Así mismo, causa una reducción en la eficacia de los procesos cognitivos y la atención está focalizada al estímulo que genera miedo y moviliza una gran cantidad de energía, que permite al organismo tener una respuesta intensa proporcional al estímulo”. (Universidad del Rosario, 2019)

TIPOS DE MIEDO

En general podemos reconocer 2 tipos de miedos según el motivo por el que surgen:

Naturales o innatos: son los miedos que naturalmente vamos a tener y que se corresponden a la impronta que ha dejado la evolución en nuestro cerebro. Por ejemplo, a los escorpiones, arañas o serpientes, ya que siempre ha existido un peligro real hacia éstos.

Condicionados o aprendidos: son los miedos que aprendemos a partir de nuestras experiencias, son los más comunes y están asociados a estímulos peligrosos del medio ambiente. Si nos asaltan en una calle específica, recordamos ese lugar como amenazante. Por ejemplo, si de pequeño te atacó un perro, existe la probabilidad que en el futuro tengas miedo a todos los perros indiferentemente que sean peligrosos o no.

El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.

Aldous Huxley (1894-1963) Novelista, ensayista y poeta inglés.

LA AMENAZA DE TERCERA GUERRA MUNDIAL COMO DETONANTE DEL MIEDO

miedo a la amenaza de tercera guerra mundial
Miedo a la amenaza de tercera guerra mundial

El miedo que produce la guerra es un sentimiento común para muchas personas, sea o no que estemos vinculados o cercanos geográficamente a las zonas en conflicto es, sin duda alguna, un temor latente, dado que los acontecimientos suelen ser muy volátiles y las condiciones pueden deteriorarse sin previo aviso.

Hay quienes opinan que si no estamos al alcance de los misiles, el temor aunque real, puede ser considerado exagerado; no obstante, si revisamos este asunto desde algunos constructos teóricos del miedo desde el campo de la psicología, nos damos cuenta que este miedo es totalmente válido, no sólo por la letalidad que pueden llegar a alcanzar las armas modernas, sino por todos los otros aspectos de la vida cotidiana en los que una guerra puede tener repercusión, muy especialmente para nuestra salud mental.

Tambien te invitamos a leer: el fenómeno de la guerra: causas y efectos

Por ejemplo, diversos especialistas concuerdan que el miedo como emoción no será heredado a los hijos aun cuando el padre o la madre presenten miedo a un objeto o circunstancia en particular; ahora bien, al nacer, todos nosotros estamos expuestos de forma repetitiva a los padres, la familia, la comunidad y la cultura en la que estamos inmersos que, desde luego, transmiten sus temores, de este modo, aprendemos y adoptamos esos mismos miedos.

Según lo que afirma el Dr. Andrés Villarreal, psicólogo, los miedos no se pueden heredar pero sí se pueden enseñar. Este es el punto de partida para comprender cómo aquellos que no han vivido una guerra de cerca también pueden sentir temor genuino e intenso. Además explica el hecho de por qué en ciertas personas, ubicadas en regiones específicas, se puede sentir mayor temor ante las noticias de guerra.

Cuando hablamos de regiones específicas nos referimos a aquellas que históricamente han sido golpeadas por múltiples e infames guerras. En gente atemorizada que atravesó un trauma muy fuerte como lo es una guerra, se reacciona muy rápido a cualquier estímulo independientemente de las características de la amenaza.

Así lo relata un migrante italiano cuyo país de acogida fue Venezuela, en su testimonio él comentaba que en casa no podía faltar el agua potable y que debía sobreabundar, no bastaba con dos o tres envases de reserva, debían ser al menos diez; el miedo se apoderaba de él cuando la provisión bajaba, razón por la cual instaba al resto de los integrantes de la familia a asegurarse de que tuviesen una gran provisión; continuaba indicando en su testimonio que ese temor tenía su origen en el período de posguerra donde el vital líquido era sumamente escaso y en oportunidades había que esperar el agua de la lluvia para poder hidratarse.

Esto demuestra cómo el miedo a la amenaza de tercera guerra mundial es real y se transmite a los miembros de la familia.

Todo lo comentado previamente evidencia que en los imaginarios colectivos el miedo a la guerra se ha posicionado en uno de los primeros lugares. Latinoamérica no es la excepción, con la ola migratoria de europeos que se produjo posterior a la segunda guerra mundial, muchos migrantes se asentaron en esas tierras para comenzar una nueva vida lejos de aquel caos que imperaba en el viejo continente.

Fue de este modo, como ese temor se fue propagando a lo largo de generaciones. Permanece en el inconsciente y se dispara cada vez que reaparece algún conato de amenaza.

Por otra parte, en los discursos se escucha con frecuencia la oferta de la acción bélica como necesaria; paradójicamente una situación que representa una tensión extrema para determinada población por su capacidad de infundir temor e incertidumbre, es prometida, justamente, como la fórmula mágica para asegurar el bienestar de una nación.

Desde el punto de vista colectivo, el miedo socava de manera implacable los hábitos de convivencia lo cual trae como consecuencia un retroceso acelerado y generalizado en lo que respecta al tratamiento de los conflictos entre seres humanos.

La posibilidad de elegir el camino de la agresión, la violencia y la muerte como vía natural y normal de resolución de conflictos, solamente refleja una involución en las relaciones humanas.

Todo esto nos lleva a compartir la siguiente reflexión de Guattari (1989) “Hay un gran túnel de no-sentido”, reflejando la angustia del ser contemporáneo que percibe la fragilidad de su existencia en una sociedad que no parece ser de nadie, pero que en todo caso no le pertenece a él; él, que se lanza a las calles diariamente a esforzarse por comportarse “como debe ser”, pero con la sensación de que todo naufraga a su alrededor.

No hay cosa de la que tenga tanto miedo como del miedo.

Michel de Montaigne (1533-1592) Escritor y filósofo francés.

IDENTIFICA LOS MIEDOS DE LA GUERRA

Se trata de un miedo real, presente y que se proyecta al futuro desde sus posibles consecuencias y escenarios desoladores. Te invitamos a descubrir y reflexionar cómo se manifiesta el miedo, esa emoción básica y primaria, en tiempos de guerra:

  1. Miedo que supera la posibilidad del daño físico, es decir, un miedo que va más allá del sufrimiento del cuerpo.
  2. Miedo a ser excluido de las libertades civiles y en particular de la libertad de movilización.
  3. Miedo a perder los derechos y a hacer el tránsito hacia el encierro físico y mental.
  4. Miedo a no poder desplegarse en la realización de los deseos.
  5. Miedo a la muerte, que aun cuando siempre está presente, se intensifica en tiempos de guerra.
  6. Miedo a una violencia y brutalidad autorizada y consentida por el poder.
  7. Miedo a que la guerra se convierta en un hábito que pretenda ir más allá de la reparación del crimen, para convertirse en una acción pedagógica destinada a reformar comportamientos.

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Por: Dra. Yamile Delgado de Smith

Yamile Delgado de Smith

Yamile Delgado de Smith es Doctora y Profesora titular Universitaria, escritora, articulista, investigadora acreditada, conferencista y desarrolladora de proyectos con un Postdoctorado en Educación. www.yamilesmith.blogspot.com Twitter: @yamiledesmith Instagram: @yamiledesmith

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