El sistema inmunológico: las enfermedades que lo afectan y cómo fortalecerlo

El sistema inmunológico: las enfermedades que lo afectan y cómo fortalecerlo

El ser humano vive expuestos a bacterias, virus, hongos, parásitos, y otros tipos de invasores que amenazan nuestra salud y bienestar. Afortunadamente, nuestro organismo cuenta con la mejor y más eficaz defensa: El sistema inmunológico. Nuestro sistema inmunológico es un gran aliado de la salud y la vida porque nos ayuda a protegernos y defendernos de enfermedades. ¡Descubre cómo fortalecerlo!

EL SISTEMA INMUNOLÓGICO, GUARDIÁN Y DEFENSOR DE LA VIDA

El sistema inmunológico, del ser humano, representa un largo proceso evolutivo. Todas las especies, vertebrados e invertebrados, han contado a lo largo de los millones de años de evolución con mecanismos de defensa frente a enemigos patógenos.

En el caso del ser humano, se ha dado todo un proceso de desarrollo filogenético altamente desarrollado cuya función no ha sido otra que, mantener la supervivencia de la especie frente a toda una serie de elementos biológicos patógenos responsables de generar enfermedades y muerte a lo largo de todo el ciclo vital. El sistema inmunológico en consecuencia, no es exclusivo de los seres humanos y ha jugado un papel fundamental en la supervivencia de las especies.

La vida de un amigo, es la nuestra, como la verdadera vida de cada uno es la de todos.

George Sand (1804-1876) Escritora francesa.

EL SISTEMA INMUNOLÓGICO Y SU ESTRUCTURA

Para realizar sus funciones, el sistema inmunológico dispone de una compleja estructura y organización que posibilita que nuestro organismo, pueda sobrevivir frente al permanente acecho de agentes patógenos que ponen en peligro la vida; realizando permanentemente una labor de inteligencia para detectar los enemigos.

Vivimos expuestos a bacterias, virus, hongos, parásitos, y nuestro organismo cuenta con la mejor y más eficaz defensa: el sistema inmune.

¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DEL SISTEMA INMUNE?

El sistema inmunológico está conformado por toda una compleja red de células, tejidos, órganos y sustancias en perfecta armonía cuya función es coordinar la defensa del cuerpo humano en contra de cualquier amenaza por pequeña que sea.

Tiene la capacidad de diferenciar lo propio de lo ajeno en su estructura.

Su principal y más importante función es defender el cuerpo de agentes patógenos, organismos causantes de enfermedades.

Para cumplir esta función, el sistema inmune trabaja con los tejidos, las células y las proteínas que lo conforman.

Los seres humanos no nacen desprotegidos, desde el nacimiento, se cuenta con la llamada inmunidad innata o natural.

Este tipo de inmunidad incluye también una primera barrera de defensa integrada por la propia piel y por membranas mucosas como la nariz, la garganta o el tracto gastrointestinal.

  • La inmunidad pasiva no proviene del organismo, son los anticuerpos que la madre transmite al bebe mediante la lactancia.
  • La inmunidad adquirida o adaptativa va cambiando a lo largo del ciclo de vida, el cuerpo va creando inmunidad por su permanente exposición a microbios, bacterias, virus y hongos.

El sistema inmunológico, también es capaz de detectar y eliminar células que dejan de funcionar adecuadamente y que podrían ser el origen de algún tipo de cáncer. A esto se le llama vigilancia inmunitaria, ésta es una función muy importante. Existen células cancerígenas que escapan a esta vigilancia.

¿CÓMO FUNCIONA NUESTRO SISTEMA INMUNOLÓGICO?

El sistema inmunológico: las enfermedades que lo afectan y cómo fortalecerlo

Cuando un agente patógeno ingresa al cuerpo, el sistema inmunitario puede reaccionar de dos maneras:

1.- Respuesta inmunitaria innata.
Es la reacción más rápida. Las células inmunitarias innatas reconocen determinadas moléculas que se encuentran en muchos agentes patógenos. Las células inmunitarias innatas rápidamente comienzan a combatir una infección. Esta respuesta causa inflamación.

2.- Respuesta inmunitaria adaptativa.
Es la reacción más lenta pero tiene mayor capacidad para dirigirse contra agentes patógenos específicos. Hay dos tipos principales de células involucradas en esta respuesta: las células T y las células B. Algunas células T destruyen a los agentes patógenos y células infectadas. Otras células T ayudan a controlar la respuesta inmunitaria adaptativa. La función principal de las células B es producir anticuerpos contra antígenos específicos.

Lleva un tiempo para que las células T y B respondan a los antígenos nuevos cuando un agente patógeno causa una infección. Una vez expuestas al agente patógeno, estas células desarrollan memoria del agente patógeno para estar listas para la próxima infección.

Las primeras células que detectan el agente extraño son los fagocitos y linfocitos, que están navegando todo el tiempo por los tejidos del cuerpo.

Los fagocitos y linfocitos detectan al invasor, lo capturan dentro de la célula y lo empiezan a destruir en pequeños pedazos.

Otra tarea importante que hacen es liberar unas moléculas que estimulan a otros actores del sistema inmune quienes alertan que hay algo extraño pasando en el cuerpo. Los linfocitos B se encargan de fabricar anticuerpos. Se trata de unas proteínas especializadas que localizan e inmovilizan a antígenos específicos.

En ocasiones, esta primera barrera, es suficiente para eliminar al invasor sin que haya recibido ayuda de otras células, pero cuando el agente infeccioso es más poderoso, otros refuerzos deben entrar en acción.

La siguiente línea de defensa es la creación de anticuerpos que son proteínas que se pegan al agente extraño y sirven para atacar, debilitar y destruir agentes infecciosos.

Los anticuerpos tienen memoria de todo lo que han atacado y se entrenan para combatirlo en otra oportunidad. La segunda vez que el antígeno entra al cuerpo, el sistema inmunológico tiene una respuesta más rápida y adecuada para destruirlo en poco tiempo. En pocas palabras, el cuerpo crea inmunidad.

Es la vida la que da a la vida, mientras que vosotros, que os consideráis donantes, no sois más que testigos.

Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.

IMPORTANCIA DE LOS GLÓBULOS BLANCOS

En el sistema inmunológico existen varios tipos de glóbulos blancos (leucocitos): monocitos, neutrófilos, eosinófilos, basófilos y linfocitos (linfocitos B y linfocitos T), y cada uno de ellos desempeña una función distinta en el sistema inmune.

Los glóbulos blancos de la sangre, principalmente los linfocitos, también tienen un importante papel para distinguir qué es propio y qué es ajeno a nuestro organismo.

Del sistema inmunitario también forman parte órganos como el timo, la médula ósea, el bazo, los ganglios linfáticos, las amígdalas, etc. Sin embargo, los glóbulos blancos, son los héroes del sistema inmune, pues son los que luchan directamente contra los gérmenes. Estos son apenas el 1% de las células en la sangre, pero su impacto es PODEROSO.

Cuando cierta área del cuerpo está bajo ataque, los glóbulos blancos son los que corren para destruir la sustancia peligrosa, también llamado antígeno, y prevenir una enfermedad. Estos son creados en la médula ósea y están guardados en la sangre y en el sistema linfático. De hecho, la vida de los leucocitos no es muy larga, apenas viven de 1 a 3 días, entonces el cuerpo siempre está produciendo nuevos.

Las enfermedades aparecen cuando hay pocos leucocitos en la sangre o cuando estos no son lo suficientemente fuertes. Sin embargo, también es peligroso tener demasiados glóbulos blancos, pues esto puede indicar que existe una infección, que hay cáncer en la sangre (leucemia) u otros tipos de cáncer en el cuerpo. Otras condiciones como estrés extremo y fumar, también puede causar una producción de glóbulos blancos excesivos.

Otra barrera de protección son los ganglios linfáticos (pequeños órganos que están en el cuello, las axilas y la ingle). Ellos trabajan como filtros de los gérmenes. Cuando las células de los ganglios reconocen un agente extraño, se activan, se replican y salen en busca de la infección. Estos ganglios se inflaman creando una respuesta inmune.

Otros actores que hacen parte de la defensa inmunológica son; la piel, que evita que los gérmenes entren al cuerpo y, las membranas mucosas, que protegen órganos y cavidades, atrapando los gérmenes y el sistema linfático.

ENFERMEDADES AUTOINMUNES

(I) Existen gérmenes y virus que logran adaptarse para sobrevivir en el cuerpo, evitando que el sistema inmunológico los reconozca y generando una enfermedad autoinmune.

(2) El sistema inmunológico dispone de una serie de mecanismos que permiten evitar ataques al organismo de agentes patógenos. Cuando esa condición se pierde, el sistema inmune, lejos de proteger; ataca al propio organismo.

(3) Puede ocurrir que exista una falla en el sistema inmunológico y éste no pueda distinguir entre las células del cuerpo y las que no pertenecen a éste. Entonces, en vez de luchar contra los agentes externos, ataca a sus propias células y tejidos por error; generando enfermedades autoinmunes (lupus, artritis reumatoide, alergias, tiroiditis autoinmune, diabetes juvenil tipo I, psoriasis), representando un serio peligro para la vida. El sistema inmune ya no se comporta como un mecanismo defensivo.

(4) Las enfermedades autoinmunes pueden ser primarias, cuando se relacionan con la genética. Secundarias, causadas por medicamentos, fármacos de la quimioterapia, diabetes, enfermedades renales, enfermedades hepáticas, VIH-desnutrición, traumatismos, extremos etarios (bebes- personas muy ancianas).

Las enfermedades autoinmunes más comunes son:

  • Enfermedad de Addison
  • Celiaquía (esprúe) (enteropatía por gluten)
  • Dermatomiositis
  • Enfermedad de Graves
  • Tiroiditis de Hashimoto
  • Esclerosis múltiple
  • Miastenia grave
  • Anemia perniciosa
  • Artritis reactiva
  • Artritis reumatoidea
  • Síndrome de Sjögren
  • Lupus eritematoso sistémico
  • Diabetes tipo I

12 alimentos que nos ayudan a fortalecer el sistema inmune.

1.Los cítricos
Los cítricos tienen un alto contenido en vitamina C. Mucha gente recurre a la vitamina C para combatir el resfriado, ya que aumenta la producción de glóbulos blancos y ayuda a reforzar el sistema inmunológico, que es vital para combatir las infecciones.
Los cítricos incluyen: pomelo, naranjas, clementinas, mandarinas, limones, limas.

2. Pimientos Rojos
Los pimientos rojos contienen tanta vitamina C como una naranja y son ricos en betacaroteno. El betacarotenose contiene vitamina A que tiene efectos antioxidantes, antiinflamatorios y ayudan a proteger las células del daño.

3. Brócoli
El brócoli contiene muchas vitaminas y minerales, fibra y muchos otros antioxidantes.

4. Ajo
El ajo tiene una gran concentración de compuestos que contienen azufre, como la alicina que tiene propiedades antioxidantes y eliminador de radicales libres.

5. Jengibre
El jengibre puede ayudar a disminuir la inflamación y también puede ayudar con las náuseas.
El jengibre puede disminuir el dolor crónico y posee propiedades para reducir el colesterol.

6. Espinacas
Las espinacas contienen vitamina C, muchos antioxidantes y betacaroteno, que pueden aumentar la capacidad de nuestro sistema inmunológico.

7. Yogur
Busca yogures naturales que tengan cultivos vivos y activos porque pueden estimular tu sistema inmunológico para ayudar a combatir enfermedades.

8. Almendras
Las almendras contienen vitamina E, un potente antioxidante, y grasas saludables, cruciales para un sistema inmunológico sano.

9. Semillas de girasol
Las semillas de girasol tienen fósforo, magnesio, vitaminas B-6 y E, y selenio.

10. Cúrcuma
Esta especia se utiliza como antiinflamatorio tanto para la artrosis como para la artritis reumatoide.

11. Papaya
La papaya tiene vitamina C, y una enzima digestiva llamada papaína con efectos antiinflamatorios.
Las papayas también contienen potasio, magnesio y folato, que son buenos para la salud en general.

12. Pollo y pavo
La sopa de pollo es la mejor receta de nuestras abuelas para el resfriado. ¡Simplemente saben que te hará sentir mejor!
El pollo y el pavo tienen un alto contenido en vitamina B-6, que es esencial para la formación de glóbulos rojos nuevos y sanos.
El caldo hecho al hervir los huesos de pollo contiene nutrientes útiles para la salud intestinal y la inmunidad.
La sopa puede ayudar a reducir la inflamación, lo que podría mejorar los síntomas de un resfriado.

Te invitamos a ver también este VIDEO : https://www.youtube.com/watch?v=Xf-zrQ7Fo-Y

Por cierto, ¿sabías que la sábila tiene propiedades curativas y ayuda a equilibrar el sistema inmunológico?

¡Descubre aquí las 16 propiedades de la sábila y sus usos para mejorar la salud!

En conclusión, nuestro sistema inmunológico es el guardián de nuestro cuerpo y nuestra salud y debemos fortalecerlo para que nos pueda ayudar a protegernos y defendernos de tantas enfermedades. Esperamos esta información te sea útil. Compártela!

Referencias
Buendía, E. (2019). El sistema Inmunológico. Reconociendo lo propio y lo no propio. SEAIC. España.
Durani, Y. (2018). El sistema inmunitario. Nemours Foundation.
Cedillo Barrón, Leticia y Moisés López González y Benito Gutiérrez Castañeda. (2015). Inmunología. PP: 20-25
Melanie de la Caridad, A. P., & Karina, C. R. (2022). Sistema inmune en la patogenia de la COVID-19. In aniversariocimeq2022.

El sistema inmunológico: las enfermedades que lo afectan y cómo fortalecerlo

Yamile Delgado de Smith

Yamile Delgado de Smith es Doctora y Profesora titular Universitaria, escritora, articulista, investigadora acreditada, conferencista y desarrolladora de proyectos con un Postdoctorado en Educación. www.yamilesmith.blogspot.com Twitter: @yamiledesmith Instagram: @yamiledesmith

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